El fósil de anfibio del Mioceno robado en Dinópolis, todavía desaparecido

En el extremo sur de Aragón, lindando casi con la comarca valenciana del Rincón de Ademuz, se descubrió el yacimiento miocénico de Libros durante la explotación minera de la roca sedimentaria de un antiguo ambiente lacustre para la obtención de azufre, en el homónimo pueblo turolense de Libros. Debido a los restos recuperados en él, se ha convertido en una localidad clásica para el estudio de la Paleontología ibérica, conocido sobretodo por los hallazgos de ranas enteras perfectamente preservada, asignada a la especie Rana pueyoi, aunque también se localizaron restos de otros grupo de vertebrados como ofidios y aves. El Museo Paleontológico de Dinópolis (Teruel), haciendo homenaje a la importancia de este yacimiento aragonés, exhibía en su colección museística una pequeña representación de fósiles provenientes de Libros. Eran concretamente cinco fósiles en total, dos ranas, un colúbrido y dos caudados.

La anterior conjugación en pasado del verbo "ser" no es casual, pues la noche del 8 al 9 de septiembre de 2018 alguien robó uno de los integrantes del quinteto fósil: uno de los restos de anfibio caudado indeterminado.

Fósil de anfibio caudado indeterminado (Caudata indet.) de Libros, robado del Museo Paleontológico de Dinópolis (Teruel).

Han pasado días y semanas desde entonces y por desgracia aún no se ha podido dar con el ladrón y todavía peor, tampoco se ha recuperado la pieza. La pérdida de cualquier fósil, cualquier resto del pasado, siempre es negativa para el conocimiento humano. No obstante, como paleoherpetólogo cuyo campo de estudio precisamente se centra en la pequeña fauna cenozoica de lisanfibios y saurópsidos escamosos (los grandes olvidados frentes a sus primos lejanos del Mesozoico) la desaparición de este fósil supone la pérdida conjunta de toda la información que nos podría haber dado sobre la anatomía, osteología, taxonomía y diversidad de los anfibios. Porque el valor de un fósil, más allá de su valor estético, de lo grande o impactante que sea, es la cantidad de datos y conocimientos que los paleontólogos podamos extraer de él. Ahora el egoismo de un ladrón (o quien probablemente encargó el robo), nos va a privar al mundo de la Ciencia y a toda la sociedad de todo ello. Esperemos que esta privanza sea solo temporal.

Con esta entrada os dejo una fotografía que tomé hace unos años durante las XXX Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología, que se celebraron en septiembre de 2014 en las instalaciones annexas a Dinópolis. Quién sabe si su difusión puede ayudar en dar con su paradero.


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