Aportaciones desde la Paleoherpetología en el XVI Annual Meeting of the European Association of Vertebrate Palaeontologists (EAVP 2018)


Mañana se inicia en la Facultad de Ciencias y Tecnología (FCT) de la Nueva Universidad de Lisboa (UNL), en el Campus de Caparica la decimosexta edición del congreso anual que organiza la Asocación Europea de Paleontólogos de Vertebrados (XVI Annual Meeting of the European Association of Vertebrate Palaeontologists). El grupo de Paleoherpetologia del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) no podía faltar a esta reunión y lo hacemos aportando nuevos estudios sobre nuestra especialidad.


Desde el IPHES la mayor aportación la hará el Doctor Hugues-Alexandre Blain, que participa en seis comunicaciones diferentes, en las que presentará la diversidad de especies de herpetofauna prehistórica cuaternaria documentadas en yacimientos de Bélgica, Serbia, Irán, España y Francia. La también paleoherpetóloga y compañera Almudena Martínez Monzón participa en el trabajo belga, que lleva por título: "Amphibians and squamate reptiles from the latest Pleistocene of Caverne Marie-Jeanne (Hastière-Lavaux, Namur) and a review of the Quaternary herpetofauna from Belgium".





Por mi parte, participo con un póster donde exponemos los resultados preliminares de las prospecciones herpetológicas que estamos llevando a cabo en los alrededores de Atapuerca y que también abarcan la mitad septentrional de la provincia de Burgos. Con estas prospecciones, centradas tanto en el aspecto biogeográfico de distribución actual como con la identificación de nuevos corotipos regionales, pretendemos generar un nuevo marco para la reconstrucción paleoambiental y paleobiogeográfica de las concurrencias de herpetofauna que estamos recuperando a la estratigrafía de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. El trabajo, firmado junto con los paleontólogos Hugues-Alexandre Blain y Gloria Cuenca-Bescós así como con mis compañeros herpetólogos y participantes de las prospecciones Rubén Sánchez, Luis Albero y Carlos Ortega, lleva por título: "Paleoenvironmental Inferences based on actualistic herpetological database: the case of Sierra de Atapuerca".



Hyla meridionalis azul: el axantismo total

Ya hemos hablado del axantismo en esta página web. Se trata de la ausencia parcial o total de la capacidad de acumular carotenos en las células pigmentarias de color amarillo, los cromatóforos xantóforos. Entre los individuos de ranita meridional, Hyla meridionalis, normalmente de un color verde muy vivo, la condición axántica genera por contraste una coloración azul, por la prevalencia de los iridóforos. Fue el caso del axantismo parcial de una hembra de Hyla meridionalis del Tarragonès, con un moteado azul contrastando con el verde preeminente.

En Cataluña hay determinadas poblaciones donde parece que el axantismo es más común que en el resto de la distribución de Hyla meridionalis, al menos con respecto al resto de la Península Ibérica. No hay que imaginarse una marea azul de ranitas, sino simplemente una mayor porcentaje en comparación con lo normal, suficientemente significativo para ser evidente pero igualmente ínfimo en términos absolutos. De una de estas poblaciones, en el área del Barcelonès, proviene el macho adulto plenamente axántico que protagoniza las siguientes fotografías.

Macho axántico de ranita meridional, Hyla meridionalis (Barcelonès, Cataluña).

Macho axántico de ranita meridional, Hyla meridionalis (Barcelonès, Cataluña).

Macho axántico de ranita meridional, Hyla meridionalis (Barcelonès, Cataluña).

Macho axántico de ranita meridional, Hyla meridionalis (Barcelonès, Cataluña).

Macho axántico de ranita meridional, Hyla meridionalis (Barcelonès, Cataluña).

Keichousaurus hui - Paquipleurosaurio del Triásico Medio chino

Fósil de Keichousaurus hui, un pequeño sauropterigio paquipleurosaurio acuático, recuperado en la localidad china de Guizhou y expuesto en el Museo Geominero de Madrid. Hay preservado un abundante registro paleontológico de este taxón, con numerosos individuos formando parte de colecciones tanto de museos como privadas. 

Macho de Keichousaurus hui, Museo Geominero de Madrid.

Se trata de una de las especies más basales de los sauropterigios, el superorden de reptiles acuáticos que derivó en los grandes plesiosaurios y pliosaurios del Mesozoico. Sin embargo, el Keichousaurus hui todavía era una especie eminentemente anfibia, capaz de tener una locomoción plena fuera del agua, aunque ya presentaba adaptaciones a una vida marina.

En 2015 se publicó el artículo "New information on sexual dimorphism and allometric growth in Keichousaurus hui, a pachypleurosaur from the Middle Triassic of Guizhou, South China" en la revista Acta Paleontologica Polonicadonde se plantea la posibilidad de discriminar el sexo de los individuos gracias a la existencia de dimorfismo sexual: los machos de Keichousaurus hui presentarían los huesos de las extremidades delanteras más robustos y desarrollados, especialmente el húmero, a diferencia de las hembras, que tendrían morfologías más gráciles. Además, los individuos conservados que presentaban restos de crías en su interior, lo que tradicionalmente había hecho que fueron considerados como "hembras grávidas", también presentan esta configuración más esbelta de los quiridios delanteros.

Por lo tanto y gracias a la aportación de este trabajo, podemos identificar este individuo depositado en el Museo Geominero de Madrid como un macho por la morfología robusta de su húmero.

Macho de Keichousaurus hui, Museo Geominero de Madrid.

Diplocynodon muelleri - Aligatoroide ibérico del Oligoceno inferior

Fósil del aligatoroide Diplocynodon muelleri (sinónimo Hispanochampsa muelleri) proveniente del Oligoceno inferior de la localidad catalana de Tàrrega y expuesto en el Museo Geominero de Madrid. De esta especie se conservan más de 100 individuos, todos provenientes del área occidental de Cataluña.

Originalmente adscrito al género Hispanochampsa, siendo su única especie, finalmente ha sido planteada su reasignación taxonómica dentro del género Diplocynodon en base a las osificaciones parejas de los osteodermos ventrales, la cresta ilíaca ensanchada, el gran tamaño del foramen yugal y la configuración de la oclusión dental.

Diplocynodon muelleri, Museo Geominero de Madrid.

El cambio de coloración en los camaleones

Existe la creencia popular de que los camaleones cambian su coloración para adaptarse a los cambios de ambiente y así camuflarse mejor. Aunque es cierto que muchas veces se ven beneficiados indirectamente en el aspecto más críptico, aumentando su mimetismo con el entorno, este mecanismo se activa principalmente por dos motivos diferentes: bien sea por el estado anímico del individuo (especialmente por motivos como el celo reproductivo o la amenaza de un potencial depredador) o bien para adaptar la intensidad de su coloración a la necesidad de regular la absorción de radiación solar, en el contexto de un animal ectotermo.

Un ejemplo práctico es el de este juvenil de camaleón común o camaleón mediterráneo, Chamaeleo chamaeleon, de la comarca valenciana del Baix Vinalopó. Fotografiado a una hora avanzada de la noche, el individuo dormía en las ramas superior de un matorral, y presentaba una coloración verde clara que contrastaba vivamente con el verde más oscuro de la vegetación circundante.

Juvenil con coloración de descanso nocturno de camaleón mediterráneo, Chamaeleo chamaeleon (Baix Vinalopó, C. Valenciana).

Pero a los pocos segundos de estar fotografiándolo in situ, sin haberlo manipulando e intentando hacer el menor ruido posible, el joven camaleón empezó a adquirir una coloración más oscura, concretamente una coloración de amenaza, la que adoptan cuando se cree en peligro de sufrir un ataque externo. Curiosamente, debo señalar que el individuo en ningún momento abrió los ojos y que los mantuvo totalmente cerrados a lo largo de los minutos de observación.

Juvenil con coloración de amenaza de camaleón mediterráneo, Chamaeleo chamaeleon (Baix Vinalopó, C. Valenciana).

Dos ejemplo más fotografiados esa misma noche, un segundo individuo juvenil con coloración de descanso nocturno:

Juvenil con coloración de descanso nocturno de camaleón mediterráneo, Chamaeleo chamaeleon (Baix Vinalopó, C. Valenciana).

Y este tercer camaleón, bastante enfadado con nuestra presencia y presentando una evidente coloración de amenaza:

Juvenil con coloración de amenaza de camaleón mediterráneo, Chamaeleo chamaeleon (Baix Vinalopó, C. Valenciana).

Tradicionalmente se habían considerado la dispersión o la acumulación de pigmentación en los orgánulos del interior de los cromatóforos los responsables principales de sus cambios de coloración. No obstante, en el 2015 un equipo de científicos de la Universidad de Ginebra (Suiza) publicó el artículo "Photonic crystals cause active colour change in Chameleons" en la revista Nature Communications, donde se aportan una nuevos datos al conocimiento que tenemos de los mecanismos que operan en los cambios de colores camaleónicos. Gracias a este trabajo sabemos que este rasgo, que junto con la larga lengua proyectable, los ojos de movimientos independientes y las extremidades zigodáctilas son las características comunes de la familia Chamaeleonidae, se debe también a la actuación combinada en el interior de su piel de dos capas superpuestas de iridóforos, formados por nano-cristales de guanina.

Mediante una combinación de microscopía electrónica, fotometría y estudios histológicos se ha visto que estas dos capas de iridóforos presentan morfologías y funciones diferentes: la capa más superficial es la responsable principal del cambio de color debido a la activación de una red triangular de nano-cristales de guanina, mientras que la capa interior, con una disposición de nano-cristales menos ordenada pero de tamaño mayor, es la encargada de reflejar la luz, dentro del rango infrarrojo. La actuación conjunta de ambas capas permite a los individuos pasar de una disposición de nano-cristales en forma de red densa, lo que refleja luz de longitudes de onda azul, a un aflojamiento de la densidad de estos y cambiando el tipo de luz reflejada, percibido visualmente como una alteración de su coloración, generando colores más vivos en conjunción con los cromatóforos.

De la Atapuerca del Homo antecessor a la València de la Contrarreforma: reptiles y anfibios en las "XI Jornadas de Jóvenes Investigadores en Arqueología" de Tarragona (JIA 2018)

El próximo miércoles día 9 de Mayo y hasta el sábado día 12 se celebrarán en la ciudad catalana de Tarragona las "XI Jornadas de Jóvenes Investigadores en Arqueología", organizadas por la Associació de Joves Investigadors d'Arqueologia de TarragonaSe trata de un encuentro anual que reúne, como su propio nombre indica, jóvenes investigadores en el mundo de la Arqueología y ciencias auxiliares de toda la Península Ibérica y también de América Latina. Desde el grupo de Paleoherpetologia del Institut Català en Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) participaremos aportando dos trabajos en las presentaciones que se sucederán a lo largo de estos días, concretamente dentro de la sesión "Fauna en movimiento y paisaje en evolución", la tarde del jueves 10 de Mayo en el Aula Magna de la Universitat Rovira i Virgili, centrada en estudios referentes a los cambios paleobiogeográficos, paleoclimáticos y paleoambientales acaecidos a lo largo del Cuaternario hasta la actualidad.

El primero de los trabajos que presentaremos es "Estudio de la riqueza y diversidad de especies de herpetofauna en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos, España)", donde mi compañera Almudena Martínez Monzón se encargará de exponer los nuevos descubrimientos de la estructura de las comunidades de herpetofauna de los últimos 1.2 millones de años provenientes de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, analizando la riqueza y diversidad de estas asociaciones y relacionando los cambios observados con las alteraciones climáticas, así como con el resto de los registros paleontológicos, como son los micromamíferos, el polen o la macrofauna. Este trabajo continúa profundizando el conocimiento de la evolución de los anfibios y reptiles en el tercio norte de la Península Ibérica y especialmente a los yacimientos de Atapuerca, iniciado hace más de diez años por el doctor Hugues-Alexandre Blain, y que aún debe dar nuevas y gratificantes sorpresas en un futuro próximo.

El segundo trabajo aportado tiene por título "`Cocodrilos en las iglesias': un caso temprano de la llegada antrópica de especies americanas en Europa" y en él presentaré los nuevos avances en mi estudio sobre la presencia de cocodriliano disecados en varias iglesias católicas de Época Moderna y su relación con la colonización europea de América. Éste continúa teniendo como hilo conductor y ejemplo de estudio el caso del "Dragón del Patriarca", el cocodrilo americano disecado exhibido en la iglesia del Real Colegio del Corpus Christi de la ciudad de València. Concretamente presentaré nuevos avances sobre su contextualización y significación histórica en un momento especialmente convulso de la Edad Moderna en el Reino de València, como son aquellos años marcados por las nuevas políticas de persecución a las minorías religiosas de la Contrarreforma, por el peligro permanentes de los ataques berberiscos, promovidos como factor desestabilizador por el Imperio Otomano, y la expulsión de los moriscos de 1609. Pero también enmarcado dentro de los primeros contactos del Viejo Mundo con la fauna proveniente del Nuevo Mundo al otro lado del Atlántico, un viaje de dos direcciones y que a nivel faunístico ha comportado, entre otros, un intercambio faunístico que actualmente forma parte del problema de las "especies invasoras".

Puede consultar los resúmenes de nuestras intervenciones en los siguientes enlaces:





Peces y crustáceos fósiles del Cretácico libanés

Si hay un tipo de fósil que me cautiva son los provenientes de Konservat-Lagerstätten (yacimientos de conservación excepcional) en formato de placas calcáreas, donde se han preservado de manera excepcional, incluyendo impresiones en la roca de las partes blandas que usualmente no fosilizan. Esta fosilización extraordinaria ocurre por haberse dado una falta de predación o un descomposición incompleta de los restos biológicos, por ejemplo, en un entorno anóxico, sin oxígeno suficiente para permitir la actividad de carroñeros y carnívoros ni de microorganismos descomponedores.

Aunque evidentemente no son frecuentes, en nuestro mundo hay muchos de este tipo de yacimiento, en esta web ya hemos mencionado el caso del yacimiento triásico de Mont-ral - Alcover en la entrada dedicada al Cosesaurus aviceps. Al otro lado del Mediterráneo, en las montañas que actualmente son parte de la República Libanesa, hay un conjunto de yacimientos que han producido un gran número de restos de peces marinos del Cretácico superior, originalmente depositados en el fondo marino de aguas tranquilas del antiguo mar de Tethys. Mucho de los ejemplares encontrados han surtido colecciones paleontológicas museísticas, pero también privadas, de todo el mundo. Las fotos que acompañan esta entrada provienen de la colección exhibida en el Museo Paleontológico de Dinópolis, en la ciudad aragonesa de Teruel.


Aipichthys velifer

Macristium chavesi

Nematonotus longispinus

Osmeroides sardinoides

Paleabafistum sp.

Scombrodispea macrophitalma


Carpopenaeus callirostris

Carpopenaeus callirostris

Carpopenaeus callirostris

La última mala decisión de la serpiente

Revisando efectos-trampa por la comarca catalana del Baix Camp hemos presenciado una de esas extrañas ocasiones que nos permiten constatar que la naturaleza no es, como a menudo se idealiza, una especie de entidad humanizada que da amor a sus criaturas, sino una multitud de relaciones que tienen como última consecuencia comer, reproducirse, matar o morir. Pero hay veces que estas acciones tienen finales inesperados para sus protagonistas, como la que ocupa esta entrada.

Balsa abandonada que hace la función de efecto-trampa (Baix Camp, Cataluña).

El efecto-trampa en cuestión es una gran balsa abandonada en medio de una zona de cultivo de secano, sin uso desde hace años. Al llegar ya podemos ver su primera víctima, un adulto ahogado de sapo corredor, Epidalea calamita, flotando en la superficie del agua. Siempre que veo estas situaciones se me pasa por la cabeza la cantidad de anuros que la gente ve a lugares como estos y no intervienen para salvarlos, pensando que como son "anfibios" no corren ningún peligro, pensamiento erróneo que he constatado incluso en gente con cierta experiencia de campo. 

Adulto ahogado de sapo corredor, Epidalea calamita (Baix Camp, Cataluña).

Los anuros que sí pueden sobrevivir perfectamente en estas circunstancias son las ranas comunes, Pelophylax perezi, que continúan cantando sus reclamos a pocos metros de distancia a pesar de nuestra presencia. Compatibilizamos, como mínimo, hasta seis individuos adultos y una cantidad mayor de juveniles, y entre una rama sumergida localizamos una puesta suya.

Puesta de rana común, Pelophylax perezi (Baix Camp, Cataluña).

También flotando encontramos una primera serpiente, que conseguimos extraer del agua. Se trata de un juvenil de culebra de collar ibérica, Natrix astreptophora, una especie bastante rara en esta zona y que por desgracia tenemos que ver en estas circunstancias.

Juvenil ahogado de culebra de collar ibérica, Natrix astreptophora (Baix Camp, Cataluña).

Mientras fotografiamos el juvenil de collar nos fijamos en un forma que contrasta sobre el fondo de la balsa. Se trata de un juvenil de culebra viperina, Natrix maura, pero la distorsión provocada por la refracción del agua no nos deja ver que es esa "cosa blanca" que aparece en la zona de su cabeza. Con el zoom de la cámara podemos ver que se trata de un anuro. Con paciencia y una caña conseguimos sacarlos del agua.

Juvenil ahogado de culebra viperina, Natrix maura, con un sapo partero muerto, Alytes obstetricans almogavarii (Baix Camp, Cataluña).

El cuerpo prácticamente intacto y sin evidencias de putrefacción de un juvenil de culebra viperina, Natrix maura, con el cadáver hinchado y colonizado por hongos y bacterias de un sapo partero adulto, Alytes obstetricans almogavarii. Delante nuestro tenemos un interesante caso de necrobiosis tafonómica, es decir, los sucesos y las causas que llevan a la muerte de un individuo, en esta ocasión de la culebra viperina.

Juvenil ahogado de culebra viperina, Natrix maura, con un sapo partero muerto, Alytes obstetricans almogavarii (Baix Camp, Cataluña).

De lo que no hay duda es que el momento de muerte de ambos animales no es el mismo, por los diferentes estadios de descomposición. Posiblemente la causa de la muerte del sapo partero fuera la misma del sapo corredor o del juvenil de culebra de collar ibérica, al quedar atrapado, sin opciones de salir de la trampa mortal en la que se ha convertido la balsa. En cambio, las culebras viperinas son totalmente capaces de vivir dentro de estos sitios, siempre que puedan solear para termorregularse en el interior. Así que ésta no puede ser la causa del deceso del juvenil de Natrix maura.

Juvenil ahogado de culebra viperina, Natrix maura, con un sapo partero muerto, Alytes obstetricans almogavarii (Baix Camp, Cataluña).

No obstante, el ahogamiento es la principal sospechosa de causa mortal y una mala decisión de la culebra viperina el desencadenante fatal. Seguramente la joven culebra vio el cuerpo del sapo partero flotando en el agua y lo consideró una fuente de alimento ideal, bien fuera consciente de que ya estaba muerto o bien al confundirlo con una alguna de las ranas vivas de la balsa. Pero, probablemente el peso y el tamaño del cadáver hicieron imposible que la culebra lograra tragárselo y también le imposibilitaron salir a la superficie para respirar, causándole la muerte por ahogamiento. Su última mala decisión.


Recuento de especies:
Alytes obstetricans almogavarii
Epidalea calamita
Pelophylax perezi
Natrix astreptophora
Natrix maura

Los "dragones" de San Jorge

Hoy celebramos Sant Jordi o San Jorge, uno de los antiguos patrones del Reino de València y aún la santidad protectora principal en los imaginarios colectivos de Catalunya y de Aragón. Un santo tradicionalmente representado matando al temible dragón, reciclando viejos mitos paganos de raíz indoeuropea que explicaban el antiguo conflicto entre el orden y el caos. Pero con el cristianismo, verbigracia de Juan el Apokaleta y su nueva interpretación de la escatología monoteísta en el exilio en la isla de Patmos, el monstruo draconiano pasaba a simbolizar la antítesis de la Iglesia cristiana en los textos que darían lugar al último libro canónico de la Biblia, el Apocalipsis de San Juan.

Un legado cultural y religioso que choca con otro hecho de la cultura popular: y es que los valencianohablantes utilizamos el mismo nombre para la malévola criatura como para nombrar a esos pequeños reptiles que corretean por los muros verticales de nuestras casas y calles, las salamanquesas. "Dragons", "dragonets" y "andragons", comunes y rosados, Tarentola mauritanica y Hemidactylus turcicus. El uso cotidiano de estas palabras ha hecho, desde nuestra niñez, mucho menos terrible ese monstruo reptiliano que el santo caballero hería de muerte y hacernos imaginar otro final de aquel duelo milenio.

Y es que, como muchos, en el Día de San Jorge yo voy con el dragón.

(Para terminar, una foto de un individuo valenciano de dragonet o salamanquesa común, Tarentola mauritanica, para el día de San Jorge).

Adulto de salamanquesa comú, Tarentola mauritanica (Ribera Alta, C. Valenciana).

Herp Trip - Anfibiada de primavera

Con las lluvias primaverales llega el momento de los anfibios. Salen de sus escondrijos y acuden a los puntos de agua, permanentes o temporales, donde se inicia de nuevo el ciclo de la vida. En el sur de Cataluña los aguaceros han empujado los sapos, ranitas, ranas y sapitos a iniciar de nuevo el camino para encontrar pareja y perpetuar su especie.

Subimos en el coche dirección les Terres de l'Ebre, bajo una precipitación intermitente que nos augura una buena noche de actividad anfibia. Pero antes de llegar, a falta de pocos kilómetros del punto de destino, justo en medio de un camino de tierra, nos encontramos una hembra de serpiente lisa meridional, Coronella girondica, que ha decidido detenerse bajo la lluvia fina a una rodada seca de coches.

Hembra adulta de culebra lisa meridional, Coronella girondica (Terres de l'Ebre, Cataluña).

Decidimos quitarla del lugar donde estaba, por el peligro que le suponía a su integridad y la dejamos a una zona de matorrales y piedras a escasos metros de distancia. La serpiente se muestra confiada y tranquila, lo que nos permite aprovechar los largos minutos de la puesta de sol para fotografiarla.

Hembra adulta de culebra lisa meridional, Coronella girondica (Terres de l'Ebre, Cataluña).

Hembra adulta de culebra lisa meridional, Coronella girondica (Terres de l'Ebre, Cataluña).

Cuando la luz del sol está bastante mermada nos dirigimos hacia una zona de puntos de agua temporales, donde van los anfibios de los alrededores a criar. El objetivo del día es ver sapos de espuelas, Pelobates cultripes, uno de los anuros que más se ha rarificado en las últimas décadas. Nosotros, que íbamos pensando que sería difícil encontrar uno, a los pocos minutos de re-emprender la marcha vemos el primer ejemplar entre la pinocha del suelo, al borde del camino.

Adulto de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Pero este individuo de sapo de espuelas tenía una característica especial: mientras que su ojo izquierdo presenta la pertinente pupila vertical, el ojo derecho directamente no tenía pupila. No es la primera vez que veo esta anomalía ocular en anuros, pero sí la primera vez en Pelobates. El sapo en cuestión presentaba un buen aspecto físico y reaccionaba a movimientos provenientes de cualquier dirección, así que en principio esta característica no le suponía un impedimento vital.

Adulto de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Adulto de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Adulto de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Llegamos al primer punto de agua, un grandísimo charco estacional con vegetación inundada formado por las lluvias, con un sustrato de grava fina. Al llegar allí escuchamos cantar sapos corredores, Epidalea calamita, y sapillos moteados orientales, Pelodytes hespericus. De estos últimos hay uno que, a diferencia del resto de sus congéneres, canta confiado y sin esconderse demasiado, en las ramas emergidas de un matorral. En contraste con la tónica general de los sapillos moteados, los corredores son bastante más confiados y se exhiben más al descubierto y no tanto al abrigo de la vegetación.

Macho de sapo corredor, Epidalea calamita (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Macho de sapillo moteado oriental, Pelodytes hespericus (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Del próximo punto de agua nos separan unos pocos cientos de metros, pero durante el recorrido seguimos observando más anfibios, principalmente sapos corredores que se cruzan en el camino y que vamos retirando del asfalto.

Macho de sapo corredor, Epidalea calamita (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Hembra de sapo corredor, Epidalea calamita (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Y en medio de tanto calamita aparece en el borde de la carretera un nuevo individuo de sapo de espuelas, en este caso junto a un charco y absolutamente inmóvil, incluso con nuestras cámaras a escasos centímetros de él.

Adulto de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Llegamos al segundo punto que queremos inspeccionar y en unos pocos segundos ya encontramos más anfibios, aunque todavía no hemos llegado a la zona de los charcos. Lo primero que vemos es un ejemplar de rana híbrida de Graf, Pelophylax kl. grafi, con una coloración en manchas poco frecuente en contraste con otros motivos


Adulto de rana híbrida de Graf, Pelophylax kl. grafi (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Adulto de rana híbrida de Graf, Pelophylax kl. grafi (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Y también, entre los numerosos sapos corredores que "corretean" para la zona, aparece algún individuo aislado de sapillo moteado oriental, saltando entre la vegetación.

Macho de sapillo moteado oriental, Pelodytes hespericus (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Finalmente llegamos a la zona inundada, en este caso de nuevo un enorme charco temporal en el antiguo cauce de un barranco. Aquí el coro formado por cientos de machos sapos corredores es ensordecedor, acompañados por algunas decenas de sapillos moteados orientales y unos pocos sapos comunes ibéricos, Bufo spinosus, que a pesar de escucharlos no los podemos ver. 

Macho de sapo corredor, Epidalea calamita (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

Macho de sapo corredor, Epidalea calamita (Ribera de l'Ebre, Cataluña).


Pero aún podemos aprovechar más la noche, así que subimos camino al coche de nuevo hacia el Tarragonès, donde nos espera el coro nocturno de otra especie. Y es llegar y escuchar fácil y nítido el canto de la ranita meridional, Hyla meridionalis, retumbando por toda la ribera del río.

Macho de ranita meridional, Hyla meridionalis (Tarragonès, Cataluña).

Hembra de ranita meridional, Hyla meridionalis (Tarragonès, Cataluña).

Con un poco de paciencia contemplamos los primeros amplexos de ranita meridional, observando en este caso como la hembra se aproxima al macho, que continúa cantando hasta que se da cuenta que ha conseguido atraerla a su lado y se produce el amplexo axilar.

Hembra de ranita meridional, Hyla meridionalis (Tarragonès, Cataluña).

Amplexo de ranita meridional, Hyla meridionalis (Tarragonès, Cataluña).

Junto con estos anfibios de vivos colores verdes, otros continúan su actividad. La suerte de un macho adulto de sapo común ibérico cambía cuando nos lo encontramos atrapado dentro de una balsa artificial de paredes verticales, donde habría muerto ahogado sin posibilidades de salir de dentro. Lo liberamos en un cercano punto de agua natural y continuamos la marcha.

Macho de sapo común ibérico, Bufo spinosus (Tarragonès, Cataluña).

Acompañados por los cantos omnipresentes de las ranitas, otros anuros continúan sus ciclos vitales. De fondo se escucha el "clic" de un sapo partero, Alytes obstetricans, atenuado por la distancia y casi imperceptible. Entre el barro y la vegetación de ribera también escuchamos el reclamo de los sapillos moteados orientales, que en el Tarragonès se encuentran casi a su límite de distribución septentrional, situado en el Garraf.

Macho de sapillo moteado oriental, Pelodytes hespericus (Ribera de l'Ebre, Cataluña).

También se escucha el variable canto de las ranas comunes, Pelophylax perezi, los juveniles de las cuales que acaparan cualquier charco del camino.

Adulto de rana común, Pelophylax perezi (Tarragonès, Cataluña).

Juvenil de rana común, Pelophylax perezi (Tarragonès, Cataluña).

Pero tanta actividad anfibia también atrae otro tipo de herpetofauna. En este caso y para cerrar la noche, las culebra viperinas, Natrix maura, aparecen en el último momento, primero un juvenil activo en un charco temporal y, luego, cinco individuos diferentes en poco más de dos metros de diferencia y a escasa distancia de un cañaveral donde decenas de ranitas meridionales cantan, inconsciente del peligro serpenteante que se aproxima.

Juvenil de culebra viperina, Natrix maura (Tarragonès, Cataluña).


Con este hallazgo nosotros damos por cerrada esta "anfibiada de primavera", dejando de nuevo la noche a sus legítimos protagonistas.



Recuento de especies:
Alytes obstetricans
- Pelodytes hespericus
- Pelobates cultripes
- Hyla meridionalis
- Pelophylax perezi
- Pelophylax kl. grafi
- Bufo spinosus
- Epidalea calamita
- Coronella girondica
- Natrix maura