El fósil de anfibio del Mioceno robado en Dinópolis, todavía desaparecido

En el extremo sur de Aragón, lindando casi con la comarca valenciana del Rincón de Ademuz, se descubrió el yacimiento miocénico de Libros durante la explotación minera de la roca sedimentaria de un antiguo ambiente lacustre para la obtención de azufre, en el homónimo pueblo turolense de Libros. Debido a los restos recuperados en él, se ha convertido en una localidad clásica para el estudio de la Paleontología ibérica, conocido sobretodo por los hallazgos de ranas enteras perfectamente preservada, asignada a la especie Rana pueyoi, aunque también se localizaron restos de otros grupo de vertebrados como ofidios y aves. El Museo Paleontológico de Dinópolis (Teruel), haciendo homenaje a la importancia de este yacimiento aragonés, exhibía en su colección museística una pequeña representación de fósiles provenientes de Libros. Eran concretamente cinco fósiles en total, dos ranas, un colúbrido y dos caudados.

La anterior conjugación en pasado del verbo "ser" no es casual, pues la noche del 8 al 9 de septiembre de 2018 alguien robó uno de los integrantes del quinteto fósil: uno de los restos de anfibio caudado indeterminado.

Fósil de anfibio caudado indeterminado (Caudata indet.) de Libros, robado del Museo Paleontológico de Dinópolis (Teruel).

Han pasado días y semanas desde entonces y por desgracia aún no se ha podido dar con el ladrón y todavía peor, tampoco se ha recuperado la pieza. La pérdida de cualquier fósil, cualquier resto del pasado, siempre es negativa para el conocimiento humano. No obstante, como paleoherpetólogo cuyo campo de estudio precisamente se centra en la pequeña fauna cenozoica de lisanfibios y saurópsidos escamosos (los grandes olvidados frentes a sus primos lejanos del Mesozoico) la desaparición de este fósil supone la pérdida conjunta de toda la información que nos podría haber dado sobre la anatomía, osteología, taxonomía y diversidad de los anfibios. Porque el valor de un fósil, más allá de su valor estético, de lo grande o impactante que sea, es la cantidad de datos y conocimientos que los paleontólogos podamos extraer de él. Ahora el egoismo de un ladrón (o quien probablemente encargó el robo), nos va a privar al mundo de la Ciencia y a toda la sociedad de todo ello. Esperemos que esta privanza sea solo temporal.

Con esta entrada os dejo una fotografía que tomé hace unos años durante las XXX Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología, que se celebraron en septiembre de 2014 en las instalaciones annexas a Dinópolis. Quién sabe si su difusión puede ayudar en dar con su paradero.


Herp Trip - Anfibiada de otoño

Las lluvias del otoño reinician el ciclo de los anfibios. Después de los meses cálidos y secos del veranos, lo aguaceros de septiembre y octubre reavivan la vida de los anuros con la humedad y la bajada de las temperaturas. Así que emprendimos de nuevo el mismo camino que cogimos en la "anfibiada de primavera" y nos dirigimos a las Terres de l'Ebre para reencontrarnos con el resurgimientos de los sapos y ranas.

Pero de camino identificamos desde la carretera una pequeña balsa de riego abandonada, de la que rescatamos un sapo partero, Alytes obstetricans almogavarii, muy desmejorado, famélico y flaco.

Adulto de sapo partero, Alytes obstetricans almogavarii (Alt Camp, Cataluña).

Una vez llegado a la comarca de la Ribera d'Ebre esperamos el inicio de la noche al lado de una abrevadero donde centenares de larvas de sapo partero completan su metamorfosis. En esta zona ya nos encontramos dentro de la distribución de la sub-especie Alytes obstetricans pertinax.

Metamórfico de sapo partero, Alytes obstetricans pertinax (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Con la llegada de la oscuridad iniciamos el carrileo por los caminos rurales, retirando los anfibios de los lugares más peligrosos, evitando así su muerte aplastados bajo las ruedas de los coches. 
En esta ocasión el anfibio que más predominó sobre el resto con su presencia fue el sapo de espuelas, Pelobates cultripes. Encontramos decenas de individuos, adultos y juveniles, inmóbiles enmedio de la negrura nocturna.

Juvenil y adulto de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera d'Ebre, Cataluña). 

Hembra de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Hembra de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Hembra de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Macho de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Macho de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera d'Ebre, Cataluña).

En una de las ocasiones nos encontramos con un macho y una hembra juntos de Pelobates cultripes, lo que nos permetió ver in situ su dimorfismo sexual.

Hembra (izquierda) y macho (derecha) de sapo de espuelas, Pelobates cultripes (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Pero también encontramos una buena representación del sapo corredor, Epidalea calamita, estos sí mucho más activos en comparación con los anteriores, haciendo homenaje a su nombre común.

Sub-adulto de sapo corredor, Epidalea calamita (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Juvenil de sapo corredor, Epidalea calamita (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Aquí es mucho más escaso el sapo común ibérico, Bufo spinosus. En los márgenes de los caminos localizamos tres individuos, todos ellos machos adultos, y un único juvenil.

Juvenil de sapo común ibérico, Bufo spinosus (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Macho de sapo común ibérico, Bufo spinosus (Ribera d'Ebre, Cataluña).

En las postrimerías de la noche vimos finalmente las dos últimas especies de anuros, hasta ahora ausentes. Primeramente apareció enmedio de una carretera asfaltada un pequeño sapillo moteado mediterráneo, Pelodytes hespericus, que retiramos a una zona de charcas cercana.

Adulto de sapillo moteado mediterráneo, Pelodytes hespericus (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Finalmente, cuando ya emprendíamos el camino de retorno a casa nos cruzamos con un juvenil de rana verde común, Pelophylax perezi, emerguiendo de un cañizal.

Juvenil de rana verde común, Pelophylax perezi (Ribera d'Ebre, Cataluña).

Con este último hallazgo completamos el listado de anuros presentes en la zona, evidenciándonos que, efectivamente, las últimas lluvias habían despertado de nuevo el ciclo vital de sapos, sapillos y ranas.


Recuento de especies:
- Alytes obstetricans
   - Alytes obstetricans almogavarii
   - Alytes obstetricans pertinax
- Pelodytes hespericus
- Pelobates cultripes
- Pelophylax perezi
- Bufo spinosus
- Epidalea calamita



AHT: Redescubierto el sapo de espuelas, Pelobates cultripes, en L'Albufera de València después de 23 años sin registros

Después de más de 20 años desaparecido, se han vuelto a detectar este año ejemplares de sapo de espuelas en el parque natural valenciano.

Biólogos de la Asociación Herpetológica Timon (AHT) han redescubierto la presencia del sapo de espuelas, Pelobates cultripes, en el Parque Natural de La Albufera de Valencia. Hacía más de 20 años que no se tenía constancia de la presencia de esta especie la zona, por lo que se la daba por extinta.

El hallazgo se produjo la primavera pasada, durante un estudio de las malladas dunares, pequeñas concentraciones de agua dulce situadas en el cordón litoral del parque natural. "Durante nuestra investigación nos encontramos por sorpresa renacuajos de sapos de espuelas en una pequeña mallada, lo que nos sorprendió pues era la primera vez que eran detectados después de 23 años sin citas suyas" señala Ángel Gálvez, miembro de la AHT e investigador del Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva de la Universidad de Valencia. "Realizamos un control del desarrollo de estos renacuajos que nos confirmó que se trataba de Pelobates cultripes, estudio que posteriormente publicamos en una revista científica". Posteriores visitas a las mismas malladas han confirmado también la presencia de sapos de espuelas adultos.

Esta especie de sapo, que tiene una gran capacidad para excavar y enterrarse gracias a las duras espuelas que tiene en sus patas posteriores, es uno de los anfibios más amenazados de la Comunitat Valenciana, debido a la destrucción de los ecosistemas y a la urbanización desmesurada en las zonas dunares litorales, uno de sus hábitats preferidos. También esta capacidad para esconderse podría explicar su aparente desaparición del espacio protegido, al ser también un anfibio nocturno y de costumbres discretas.

"El redescubrimiento del sapo de espuelas, una especie gravemente amenazada, sirve para confirmar la gran importancia que la Albufera de Valencia tiene como un punto caliente para la conservación de la biodiversidad en nuestra tierra, en un grupo tan desconocido para la ciudadanía como es el de los anfibios", indica Luis Albero, presidente de la AHT. También ha aseverado que "las fuertes lluvias de los últimos días son una buena señal para su futuro, pues llenarán de nuevo de agua dulce las malladas y así se asegurará que puedan criar de nuevo sin problemas por la sequía que arrastrábamos los últimos años".

Adulto de sapo de espuelas, Pelobates cultripes, en L'Albufera de València (Fotografía de Javi Burgos).

Prensa publicada:





Herp Trip - Reptiles y anfibios en los Montes de León: la herpetofauna cabreiresa

La Cabreira es una comarca leonesa que está enmarcada dentro del sistema montañoso conocido como Montes de León, cuyas cordilleras más importantes son los Montes Aquilanos, el Macizo de Peña Trevinca, la Sierra Segundera, la propia Sierra de Cabrera y la Sierra del Teleno, coronada por el gran monte Picu Talenu (el Teleno), que en tiempo de astures y romanos fue divinizado y asimilado al dios latino Marte (Mars Tilenus). Su disposición geográfica, que explica su peculiar historia y que también ha permitido la preservación de la lengua asturleonesa en su dialecto cabreirés, tiene su correlación en la herpetofauna, sus reptiles y sus anfibios, que muestra una mezcla de especies típicas del noroeste ibérico junto a otras más influenciadas por el clima mediterráneo, además de especies endémicas e incluso poblaciones relictas.

Esta entrada es una crónica de un viaje veraniego para avistar herpetofauna en Cabreira. Coincidió que fueron días muy cálidos, por lo que algunas especies presentes en este territorio no fueron encontradas, como es el caso de adultos de Alytes obstetricans y de Salamandra salamandra bejarae o la mayoría de serpientes, incluyendo las dos víboras presentes (Vipera latastei y Vipera seoanei).

Empezamos por los anuros. Nada más llegar a Cabreira oriental lo más fácil es encontrarse con "ranas" en cualquier punto de agua y así nos ocurrió. De las ranas verdaderas (Familia Ranidae), destaca en toda Cabreira la gran abundancia de rana patilarga (Rana iberica), en detrimento de la rana verde común (Pelophylax perezi), que aquí poco se merece el adjetivo "común". Las ranas patilargas habitan prácticamente todos los puntos de agua de la comarca, a excepción de los más contaminados o de aquellos situados dentro de núcleos habitados. Las primeras las encontramos en un pequeño arroyo en medio de un melojar.

Adulto de rana patilarga, Rana iberica (Cabreira, León).

Adulto de rana patilarga, Rana iberica (Cabreira, León).

Juvenil de rana patilarga, Rana iberica (Cabreira, León).

Larva de rana patilarga, Rana iberica (Cabreira, León).

Las ranas verdes (aquí poco) comunes también muestran una amplia selección de puntos de agua, pero evitan los arroyos y los terrenos inclinados, donde Rana iberica señorea entre los anuros. Las mayores concentraciones de ranas verdes comunes las encontramos en los tramos de aguas más tranquilas del río Eria así como en algunos estanques de las zonas más bajas.

Adulto de rana verde común, Pelophylax perezi (Cabreira, León).

Llegada la noche es el momento de los otros anuros más abundantes en Cabreira: los sapos comunes ibéricos (Bufo spinosus), llamados "tangue/tangues" o "sapu/sapos" en leonés cabreirés. Nada más ponerse en el horizonte occidental el inclemente Sol de Agosto empiezan a emerger de sus escondrijos, aprovechando la humedad ambiental generada por la alta evaporación estival. Hembras de enorme tamaño se pasean indolentes por los angostos caleyos (callejuelas) de las aldeas y las carreteras rurales, lo que hace que por desgracia sean víctimas de atropellos y de estúpidos asesinatos por ignorancia supina, atribuyéndoles capacidades maléficas a animales que son beneficiosos para el ecosistema. El primer individuo de Bufo spinosus que nos encontramos fue una hembra muy grande, saliendo con la penumbra del ocaso de su escondrijo en medio de un zarzal, mientras esperábamos la noche al lado de un abrevadero.

Hembra adulta de sapo común ibérico, Bufo spinosus (Cabreira, León).

Habiendo desaparecido la “sapa” con su tranquilo paso mientras se oscurecía el cielo, en el abrevadero y en el reguero contiguo empezaron a hacerse más visibles sus habitantes. De entre el sustrato y las algas emergieron las “salamanquinas”, Triturus marmoratus y Lissotriton boscai, y las larvas de “salamanca”, Salamandra salamandra bejarae.

Macho adulto de tritón jaspeado, Triturus marmoratus (izquierda), y larva de salamandra común, Salamandra salamandra bejarae (derecha) (Cabreira, León).

Macho adulto de tritón jaspeado, Triturus marmoratus (Cabreira, León).

Adulto de tritón ibérico, Lissotrion boscai (Cabreira, León).

Adulto de tritón ibérico, Lissotriton boscai (Cabreira, León).

La mañana siguiente estuvo protagonizada por los lacértidos, “llagartixas” y “llagartos”. Los primeros en hacer acto de presencia son las “llagartixas llusitanas”, Podarcis guadarramae lusitanicus, se dejan ver soleando en los muros de las casas, mientras que por el suelo corretean sus neonatos, crías con pocos días de vida.

Macho adulto de lagartija lusitana, Podarcis guadarramae lusitanica (Cabreira, León).

Hembra adulta de lagartija lusitana, Podarcis guadarramae lusitanicus (Cabreira, León).

Neonato de lagartija lusitana, Podarcis guadarramae lusitanicus (Cabreira, León).

Salimos a los campos circundantes para ver a los “llagartos”. Los movimientos y sonidos entre los zarzales nos alertan de la presencia de lagartos verdinegros, Lacerta schreiberi. En todo momento se mostraron desconfiados y no salieron de la protección de los matorrales espinosos, pero sí pudimos hacerles algunas fotos como testigos del encuentro.

Hembra joven de lagarto verdinegro, Lacerta schreiberi (Cabreira, León).

Macho adulto de lagarto verdinegro, Lacerta schreiberi (Cabreira, León).

Hembra adulta de lagarto verdinegro, Lacerta schreiberi (Cabreira, León).

Macho adulto de lagarto verdinegro, Lacerta schreiberi (Cabreira, León).

Macho adulto de lagarto verdinegro, Lacerta schreiberi (Cabreira, León).

Conviviendo con los verdinegros encontramos al otro “llagartu”, el ocelado Timon lepidus ibericus. Más atrevido que sus congéneres, este macho se exponía con cierta cautela sobre un antiguo muro de separación de lindes, pero siempre atenta a nuestros movimientos.

Macho adulto de lagarto ocelado, Timon lepidus ibericus (Cabreira, León).

Volviendo al pueblo, en una de sus primeras casas, vimos de nuevo otra hembra de Timon lepidus ibericus. Ésta sí estaba mucho más acostumbrada a la presencia humana y nos permitió muchísima más aproximación a la hora de afotarla.

Hembra adulta de lagarto ocelado, Timon lepidus ibericus (Cabreira, León).

Hembra adulta de lagarto ocelado, Timon lepidus ibericus (Cabreira, León).

Pero el camino de vuelta nos llevó también un desagradable hallazgo. En el sendero entre la vegetación de un prado nos encontramos medio cuerpo de una hembra de lución, Anguis fragilis. Había sido asesinada con un objeto cortante, seguramente una azada. Otra muerte innecesaria. Los luciones, aquí llamados “alicrán”, “alacrán” o “alicranzu”, son considerados por algunos lugareños de manera equívoca como animales muy venenosos y por ello apaleados hasta la muerte. Un caso chocante para cualquier persona acostumbrada a manipularlos, pues pocos reptiles hay en el mundo más inofensivos que ellos.

Hembra adulta asesinada de lución, Anguis fragilis (Cabreira, León).

Decidimos irnos hacia la Cabreira occidental para intentar ver el animal más emblemático de los Montes de León, su endemismo más importante: la “llagartixa llionesa”, Iberolacerta galani. La lagartija leonesa fue descrita en 2006 por Óscar Arribas, Salvador Carranza y Gaetano Odierna, una especie que se desgajó del resto del grupo formado por Iberolacerta martinezricai y Iberolacerta monticola al quedar aislada en los Montes de León por las cuencas fluviales del Duero y del Miño-Sil hace aproximadamente 2 millones de años. Sobreviviendo a las fluctuaciones climáticas de las glaciaciones del Cuaternario, que tuvieron un gran impacto en esta zona montañosa, ha pervivido hasta nuestros días, restringida a sus zonas más elevadas.

Con el objetivo de encontrarla llegamos al límite occidental de Cabreira, lindando con Galicia, poco antes del mediodía. Reseguimos un riachuelo que baja desde las alturas hasta llegar al lecho seco de un antiguo lago glacial. Entre los roquedos emergidos vemos corretear unas llamativas lagartijas de colores muy vivos. Iberolacerta galani.

Adulto de lagartija leonesa, Iberolacerta galani (Cabreira, León).

Adulto de lagartija leonesa, Iberolacerta galani (Cabreira, León).

Adulto de lagartija leonesa, Iberolacerta galani (Cabreira, León).

Adulto de lagartija leonesa, Iberolacerta galani (Cabreira, León).

Adulto de lagartija leonesa, Iberolacerta galani (Cabreira, León).

Adulto de lagartija leonesa, Iberolacerta galani (Cabreira, León).

Pero no es el único lacértido que habita esta zona. Junto a ellas una lagartija de Bocage, Podarcis bocagei, se deja fotografiar unos pocos segundos antes de desaparecer en un recoveco entre pedruscos pizarrosos.

Adulto de lagartija de Bocage, Podarcis bocagei (Cabreira, León).

A escasa distancia, un neanato de esta misma especie huye de nosotros entre el sustrato vegetal.

Neonato de lagartija de Bocage, Podarcis bocagei (Cabreira, León).

Hay que andar con ojo en esta zona, puesto que miles y miles de metamórficos de Bufo spinosus están emergiendo del lago cercano e iniciando su dispersión.

Metamórfico de sapo común ibérico, Bufo spinosus (Cabreira, León).

Esta abundancia de sapillos atrae muchos depredadores. En apenas unos minutos de paseo por la ribera nos cruzamos con varias “cuelebras” de agua, Natrix maura, que se estaban dando un festín con los pequeños anuros.

Adulto de culebra viperina, Natrix maura (Cabreira, León).

Con el sol empezando su descenso hacia Poniente finalizamos este viaje con el objetivo cumplido de poder avistar alguna “llagartixa llionesa”. No obstante, poco antes de llegar a nuestro punto de origen en la Cabreira oriental tenemos otro funesto hallazgo: un ejemplar sub-adulto de culebra de collar, Natrix astreptophora, atropellado.

Sub-adulto de culebra de collar ibérica, Natrix astreptophora (Cabreira, León).

A pesar de esto, nos quedaron ganas de más y volveremos más pronto que tarde para continuar descubriendo más de sus reptiles y anfibios así como para intentar encontrarnos con otra de las maravillas herpetológicas de Cabreira: su población relicta de culebra de Esculapio, Zamenis longissimus.


Listado de especies:
Lissotriton boscai
- Triturus marmoratus
Salamandra salamandra bejarae
Alytes obstetricans
Rana iberica
Pelophylax perezi
Bufo spinosus
Anguis fragilis
Podarcis guadarramae lusitanicus
Podarcis bocagei
Iberolacerta galani
Lacerta schreiberi
Timon lepidus ibericus
- Natrix maura
Natrix astreptophora


Herp Trip - Rescatando anfibios y reptiles por el Bajo Vinalopó y la Vega Baja del Segura

A partir de ahora iré publicando periódicamente algunos de mis viajes herpetológicos (más conocidos por los anglicismos "herp trips" o "herping trips"). Con el paso de los años he ido acumulando muchos kilómetros recorridos por toda la Península Ibérica con mis compañeros de afición y trabajo, y ya tenemos previstos más fuera de esta. Pero me gustaría empezar esta sección con un tipo de herpeto-viaje no demasiado destacable por su distancia pero sí uno de los para mí más especiales: rescatando herpetofauna atrapada en efectos-trampa del sur valenciano, por las comarcas del Bajo Vinalopó y la Vega Baja del Segura.

Este en concreto es de marzo del año pasado, de comienzos de la primavera, con el inicio de la actividad anual de los reptiles. Aunque en las comarcas meridionales valencianas la mayoría de la herpetofauna no hiberna, sí se mueven mucho menos y se hace mucho más difícil verlos, por lo que es precisamente el inicio de la primavera uno de los momentos críticos en la problemática de los efectos-trampa, porque los individuos comienzan de nuevo a recorrer sus territorios para alimentarse y coger fuerzas para la época de emparejamientos, lo que incrementa la incidencia de caídas.

Con este panorama salimos hacia el sur mi amigo Rubén y yo, donde nos reunimos con el compañero Miguel, iniciado el recorrido por los diferentes efectos-trampa. Comenzamos visitando una gran balsa abandonada en el término municipal de Elche. Antes de bajar a su interior ya identificamos que hay atrapadas cuatro lagartijas cenicientas de Edwards (Psammodromus edwardsianus) y con un poco de insistencia combinada con cierta paciencia conseguimos capturarlas para sacarlas de esa trampa mortal.

Adulto de lagartija cenicienta de Edwards, Psammodromus edwardsianus (Bajo Vinalopó, C. Valenciana).

Antes de salir, Miguel se dio cuenta de que en el interior de uno de los conductos taponados había tres sapos corredores (Epidalea calamita), que también sacamos fuera, salvándolos de una muerte segura. Dos de ellos estaban deshidratados pero por suerte todavía se podían salvar, así que procedimos a rehidratarlos manteniéndolos durante un largo rato dentro de un recipiente con agua. Los liberamos en un zona sombría cercana donde se concentra la humedad y en la que se podrán recuperar con seguridad.

Macho adulto de sapo corredor, Epidalea calamita (Bajo Vinalopó, C. Valenciana).

Dos especies que también nos encontramos dentro son las dos salamanquesas autóctonas, la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus) y la salamanquesa común (Tarentola mauritanica). Estos no necesitan que los rescatemos, son muy capaces de salir de estas estructuras escalando por sus paredes verticales.

Adulto de salamanquesa rosada, Hemidactylus turcicus (Bajo Vinalopó, C. Valenciana).

Adulto de salamanquesa comúm, Tarentola mauritanica (Bajo Vinalopó, C. Valenciana).

Retomamos nuestra ruta, inspeccionando otros efectos-trampa de Elche y por suerte no encontramos más animales atrapados. Tras visitar media docena más, sin incidencias, nos dirigimos hacia la Vega Baja del Segura, donde tenemos localizadas más balsas abandonadas y de donde ya hemos rescatado decenas de animales previamente. De nuevo seguimos con nuestra buena racha, sin encontrar ningún individuo atrapado. Finalmente en la sexta balsa encontramos una culebra lisa meridional (Coronella girondica), escondida debajo de una piedra. La culebrilla tenía un mal carácter digno de una Malpolon y no de una normalmente tranquila Coronella, así que la liberamos al momento en un pinar próximo. 

Adulto de culebra lisa meridional, Coronella girondica (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Debido a la (buena) incomparecencia de herpetofauna, empezamos a hacerle un poco más de caso a los invertebrados que se nos iban cruzando. En la misma piedra donde encontramos la culebra lisa meridional identificamos una preciosa falsa viuda negra (Steatoda paykulliana). Y justo en el momento de liberar a la Coronella girondica también localizamos un ortóptero curioso, el saltamontes narigudo (Truxalis nasuta). Y había revoloteando entre nosotros en todo momento una mariposa macaón (Papilio machaon), exhibiendo "heridas de guerra" que le habían hecho perder parte de las alas.

Saltamontes narigudo, Truxalis nasuta (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Falsa viuda negra, Steatoda paykulliana (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Mariposa macaón, Papilio machaon (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Terminada esta serie de balsas decidimos irnos a otra zona de concentración de efectos-trampa, unos pocos kilómetros más al norte. Allí llegamos a una gran balsa, de más de 6 metros de profundidad. Miguel, que ya es todo un veterano en estos temas, nos dice que este sitio tiene premios asegurados. ¡Y vaya sí tiene buen ojo!. Efectivamente, de su interior rescatamos cuatro hembras y dos machos adultos de lagarto bético (Timon nevadensis), todos ellos en buen estado.

Macho adulto de lagarto bético, Timon nevadensis (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Macho adulto de lagarto bético, Timon nevadensis (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Macho adulto de lagarto bético, Timon nevadensis (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Hembra adulta de lagarto bético, Timon nevadensis (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Hembra adulta de lagarto bético, Timon nevadensis (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Hembra adulta de lagarto bético, Timon nevadensis (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Y vigilándonos desde las alturas un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), a quien posiblemente acabábamos de fastidiarle alguna futura presa.

Adulto de cernícalo vulgar, Falco tinnunculus (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Pasado el mediodía hacemos un descanso para comer. Una vez con las barrigas llenas y con las fuerzas repuestas cruzamos de lado a lado la Vega Baja del Segura hasta la frontera con Murcia. Esta zona, a diferencia del escenario anterior, está llena de aljibes y no tanto de balsas. Primero visitamos uno muy antiguo, casi en ruinas, de donde Miguel consigue sacar un adulto de culebra lisa meridional, frío pero en buen estado.

Adulto de culebra lisa meridional, Coronella girondica (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Adulto de culebra lisa meridional, Coronella girondica (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Junto a un antiguo "caserío" abandonado localizamos dos aljibes más. El primero está en tan mal estado que decidimos no entrar, por el peligro evidente hacia nuestra integridad. En cambio, en el segundo, que se encuentra en mucho mejor estado, sí localizamos dos juveniles de culebra de escalera (Zamenis scalaris), que liberamos en las inmediaciones.

Juvenil de culebra de escalera, Zamenis scalaris (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Juvenil de culebra de escalera, Zamenis scalaris (Vega Baja del Segura, C. Valenciana).

Con este último rescate, acompañado por un Sol que ya se esconde detrás de las montañas de Poniente, decidimos dar por finalizada la jornada de rescates. En total hemos salvado la vida a tres anfibios y a catorce reptiles, que ahora tendrán la posibilidad de sobrevivir y dar lugar a una nueva generación. Diecisiete vidas que iban a perderse por la existencia de unas trampas mortales abandonadas por los seres humanos.


Recuento de especies:
Epidalea calamita
Hemidactylus turcicus
Tarentola mauritanica
Psammodromus edwardsianus
Timon nevadensis
Coronella girondica
Zamenis scalaris