Herp Trip - Final del invierno en el Piamonte

Hace unos días el equipo de Paleoherpetología del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) estuvimos durante unos días en Turín, la capital italiana del Piamonte, para realizar unas jornadas de trabajo académico invitados por el paleontólogo Massimo Delfino de la Università degli Studi di Torino (UNITO). Aprovechando nuestra estancia, y gracias a los diversos miembros de la Societas Herpetologica Italiana (SHI) que actuaron como anfitriones, pudimos hacer unas cortas excursiones de campo para conocer de primera mano la herpetofauna que vive por aquellos lares, a los pies de los Alpes.

Sin embargo, éramos muy conscientes que en aquella región los primeros días de marzo no son los mejores para ver anfibios y reptiles, menos aún después de un invierno especialmente seco en la zona del norte de Italia. Este déficit hídrico era especialmente visible en la vegetación, muy seca y amarillenta, cuando a estas alturas del año ya debería estar empezando a enverdecer. 

La primera parada de la ruta fue en las montañas al norte de la ciudad de Biella, los primeros contrafuertes de los Alpes. El objetivo era buscar algún vipérido de los que viven allí, pero el mal tiempo no nos acompañaba para ello, con temperatura aún demasiado bajas y un viento que iba poco a poco en aumento. Por suerte se nos cruzó una pequeña lagartija, que resultó ser un macho de Zootoca carniolica. Esta lagartija de turbera, a diferencia de la mayoría de sub-especies de Zootoca vivipara (menos Zootoca vivipara louislantzi) es ovípara y los estudios moleculares indican que tiene una historia evolutiva propia muy larga, que divergió del resto de Zootoca a un nivel muy basal, lo que hace que sea propuesta su categoría de especie.

Macho de lagartija de Carniola, Zootoca carniolica (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Macho de lagartija de Carniola, Zootoca carniolica (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Aparte de este macho pudimos ver más individuos, entre ellos algunos juveniles, que correteaban velozmente y desaparecían entre las grandes rocas alpinas.

Después de unas cuantas horas montaña arriba, llegando hasta los 1.700 metros de altitud, decidimos iniciar el camino de vuelta hacia el valle del Po, a ver si había más suerte en tierras más llanas. Así que nos dirigimos hacia unos prados con charcas de aguas temporales, zona de cría de algunas especies de anfibios. Al inicio de la ruta, sobre unas piedras aisladas un grupo de lagartijas roqueras, Podarcis muralis, huyen de nuestra presencia. Poco después, en la primera de las charcas inspeccionados se dejó ver unos escasos segundos antes de desaparecer entre el barro del fondo un macho de tritón común, Lissotriton vulgaris meridionalis. Cerca de él otro macho, en este caso de rana ágil, Rana dalmatina, saltaba entre las hojas caídas de los árboles colindantes hasta entrar en la propia charca.

Macho de rana ágil, Rana dalmatina (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Macho de rana ágil, Rana dalmatina (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

En el resto de charcas no logramos detectar más presencia de anfibios adultos, pero en cambio sí estaban llenas de puestas de huevos de Rana dalmatina.

Puesta de huevos de rana ágil, Rana dalmatina (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Puesta de huevos de rana ágil, Rana dalmatina (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

entre los matorrales dispersos circundantes, adultos y juveniles de lagarto verde, Lacerta bilineata, termorregulan su temperatura corporal al calor del Sol de la tarde.

Macho adulto de lagarto verde, Lacerta bilineata (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Con la noche ya sobrevenida, subimos hasta las lomas que rodean la misma ciudad de Turín en busca de más anfibios, con un objetivo especial: encontrar la subespecie autóctona del tritón alpino, Ichthyosaura alpestris apuana, en una zona de charcas semi-permanentes en el interior de un hayedo periurbano.

La primera parada es en una balsa que recientemente había sido recuperada por una asociación medioambiental local como punto de reproducción para anfibios, ya que antes se encontraba infestada de especies invasoras, especialmente de carpines dorados. Ahora es el lugar donde la población local de sapo común europeo, Bufo bufo, se concentra para reproducirse. Decenas y decenas de machos se congregan en el agua esperando atraer con sus cortos cantos a las hembras que, en menor cantidad, rondan por la zona. 

Macho de sapo común europeo, Bufo bufo (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Amplexo de sapo común europeo, Bufo bufo (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

En una segunda charca encontramos tres hembras grávidas de tritón alpino, Ichthyosaura alpestris apuana. Su coloración resulta muy curiosa, con un color de fondo verde grisáceo y a veces contrastado con manchas de un marrón oscuro, muy diferente al que presentan los individuos ibéricos de la subespecie Ichthyosaura alpestris cyreni

Hembra grávida de tritón alpino, Ichthyosaura alpestris apuana (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Hembra grávida de tritón alpino, Ichthyosaura alpestris apuana (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Hembra grávida de tritón alpino, Ichthyosaura alpestris apuana (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Hembra grávida de tritón alpino, Ichthyosaura alpestris apuana (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).

Para despedirnos del lugar y de la excursión nocturna, un último macho de rana ágil intenta pasar desapercibido entre el musgo que crece en la base de las hayas.

Macho de rana ágil, Rana dalmatina (Piemont / Piemonte, Repubblica Italiana).


Recuento de especies:
  - Lissotriton vulgaris
       - Lissotriton vulgaris meridionalis

  - Ichthyosaura alpestris
       - Ichthyosaura alpestris apuana
  - Rana dalmatina

Ophisaurus manchenioi, la nueva especie de lagarto sin patas que vivió en Murcia hace un millón de años

Los descubridores se la han dedicado al paleontólogo Miguel Ángel Mancheño, primer director de las excavaciones en el yacimiento murciano de Quibas, donde ha aparecido.

El hallazgo evidencia que el sureste de la Península Ibérica actuó como el último refugio ecológico de especies subtropicales de Europa occidental.


Mandíbula o dentario izquierdo (arriba) y vértebra dorsal (abajo) de Ophisaurus manchenioi, la nueva especie de reptil ápodo de Murcia.

Hugues-Alexandre Blain, investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), en colaboración con Salvador Bailon del Museo Nacional de Historia Natural de Paris (MNHN), han descrito una nueva especie de lagarto sin patas del género Ophisaurus, familia de los anguidos como el lución, presente hoy en día en la Península Ibérica. Los restos encontrados son un dentario, tres mandíbulas, dos parietales, numerosas vértebras y un osteodermo. El hallazgo se ha dedicado a Miguel Ángel Mancheño, profesor de la Universidad de Murcia y paleontólogo, antiguo director de las excavaciones de Quibas (Abanilla, Murcia), donde aparecieron los restos fósiles que han dado lugar a la nueva especie mencionada. Así, el nuevo lagarto se ha denominado Ophisaurus manchenioi. En función de los restos fósiles encontrados, y del conocimiento que se tiene de los animales actuales de este tipo, se piensa que tendría unos 40 centímetros de longitud.

El Ophisaurus está representado actualmente por otras especies que viven en ambientes tropicales y subtropicales del norte de África (Marruecos y Argelia), en norteamérica y en el sureste asiático. El análisis paleobiogeográfico del género muestra que aparece en Europa en el Eoceno (hace 56 y 34 millones de años), y que tuvo su máxima extensión durante el Mioceno (hace entre 23 y 2,6 millones de años). Durante el Plioceno (hace entre 5,3 y 2,6 millones de años) su distribución europea está restringida al Mediterráneo y después de una supervivencia más larga en el sur de la Península ibérica, que actuaría como refugio, acaba por extinguirse hace sobre un millón de años con su última mención en el yacimiento murciano de Quibas.

Hasta el momento, se conocía la presencia fósil de este género en otros yacimientos del Pleistoceno inferior de la Península ibérica como Barranco León y Fuente Nueva-3 (Granada), pero no se disponía del elemento clave para compararlo con las otras especies fósiles que han sido definidas a partir de un hueso del cráneo: el parietal”, puntualiza Hugues-Alexandre Blain, investigador del IPHES y coautor del artículo científico que ha publicado el hallazgo. “Osteológicamente, esta nueva especie está más emparentada con la especie fósil Ophisaurus holeci del Mioceno de Alemania y de la Republica Checa que con su representante moderno norte africano (Ophisaurus koellikeri)”, añade. “Por eso podemos decir que se trata de una especie relicta europea y que no procede de una comunicación entre el Norte de África y el Sur de la Península ibérica”, puntualiza.

Ophisaurus koellikeri, especie actual del norte de Marruecos (Foto: Antonio Gómez Mercader).

Por comparación con las otras especies actuales del género, se puede inferir que este reptil tenía unos requerimientos ecológicos tropicales o subtropicales. Su extinción a nivel de especie en la Península ibérica y en Europa coincide con la desaparición progresiva de ciertos taxones arbóreos subtropicales (Cathaya, Elaeagnus, Engelhardia, Eucommia, Liquidambar, Keteleeria, Nyssa, Sciadopitys, Symplocos, Pretoria, Parthenocissus, Pterocarya y Tsuga). "En consecuencia, se puede decir que la extinción de este reptil es contemporánea con la desaparición de los últimos reductos con condiciones subtropicales (bosques cálidos y húmedos) en el sur de Europa en torno a hace 1,2 millones de años, durante un periodo de cambios climáticos muy importantes conocido como la transición del Pleistoceno inferior a medio", observa Hugues-Alexandre Blain.

El yacimiento paleontológico de Quibas (Abanilla, Murcia) ha aportado desde su descubrimiento en 1994 restos fósiles de más de 70 especies del final del Pleistoceno inferior, de sobre 1 millón de años de antigüedad. “Se trata de un yacimiento kárstico cuya importancia radica en la gran diversidad faunística, excelente conservación de restos y probabilidad de encontrar evidencias humanas”, comenta Pedro Piñero, codirector actual de las excavaciones en Quibas y colaborador del IPHES.

Cabe destacar la presencia de restos de macacos, grandes félidos, linces, zorros, bueyes almizcleros, cabras, rinocerontes, gamos, puercoespines, quebrantahuesos, águilas o ibis calamita, así como una larga lista taxonómica de pequeños vertebrados entre los que se incluyen erizos, ratones, lirones, musarañas, murciélagos, culebras, víboras, salamanquesas, agámidos, etc. “La investigación de los restos hallados pone de relieve la importancia de este yacimiento con la presencia de nuevas especies desconocidas para la ciencia hasta este momento, como es el caso del nuevo lagarto”, asegura Pedro Piñero.

Yacimiento paleontológico de Quibas, en Abanillas (Murcia).

El material estudiado de esta nueva especie apareció durante el año 2006, sin embargo, la revisión de estas piezas se enmarca en el nuevo proyecto, inscrito en el proyecto de investigación CGL2016-80000-P "Crisis climáticas del Pleistoceno Inferior y Medio y su incidencia en la evolución de las comunidades de microvertebrados del levante español" y en el grupo de investigación del IPHES Paleoecologia Humana del Plio-Pleistoceno (PalHum). AGAUR-Generalitat de Catalunya, 2017SGR-859.

Referencia bibliográfica:

Hugues-Alexandre Blain & Salvador Bailon. 2019. Extirpation of Ophisaurus (Anguimorpha, Anguidae) in Western Europe in the context of the disappearance of subtropical ecosystems at the Early-Middle Pleistocene transition. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology. https://doi.org/10.1016/j.palaeo.2019.01.023


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A new species of reptile: a lizard without legs that lived in Murcia one million years ago

The discoverers have dedicated the new species to the paleontologist Miguel Ángel Mancheño, first director of the excavations in the Murcian site of Quibas, where it has appeared.

The findings shows that the southeast of the Iberian Peninsula was the last ecological refuge for subtropical species in Western Europe.


Hugues-Alexandre Blain, researcher at IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), in collaboration with Salvador Bailon from the National Museum of Natural History in Paris (MNHN), have described a new species of lizard without legs of the genus Ophisaurus, family of the Anguidae as the slowworm, present today in the Iberian Peninsula. The remains found include: a maxilla, three jaws, two parietals, numerous vertebrae and an osteoderm. The find is dedicated to Miguel Ángel Mancheño, Professor and paleontologist from the University of Murcia and former director of the Quibas excavations (Abanilla, Murcia), where the fossil remains that gave rise to the new species are from. Thus, the new lizard has been named Ophisaurus manchenioi. Judging by the recovered fossil remains, and the knowledge of the current lizards of this type, it is thought to have about 40 centimeters length.

The genus Ophisaurus is currently represented by other species living in the tropical and subtropical environments of North Africa (Morocco and Algeria), North America and Southeast Asia. The paleobiogeographic analysis of the genus shows that it appeared in Europe during the Eocene (56 and 34 million years ago), and that it had its maximum extension during the Miocene (between 23 and 5.3 million years ago). During the Pliocene (between 5.3 and 2.6 million years ago), its distribution in Europe was restricted to the Mediterranean. It survived longer in the south of the Iberian Peninsula, which apparently acted as a refuge area. The species eventually became extinct one million years ago, with its last mention in the site of Quibas, in Murcia.

During the Pliocene (between 5.3 and 2.6 million years ago), its distribution in Europe was restricted to the Mediterranean. It survived longer in the south of the Iberian Peninsula, which apparently acted as a refuge area. The species eventually became extinct one million years ago, with its last mention in the site of Quibas, in Murcia.

“Until now, the fossil presence of this genus was known in other Early Pleistocene sites of the Iberian Peninsula, such as, Barranco León and Fuente Nueva 3 (Granada, Spain), but its key defining element -the parietal, a bone from the skull -was not available to compare it with the other fossil species defined from: this bone”, points out Hugues-Alexandre Blain, IPHES researcher and co-author of the scientific article that published the finding. “Osteologically, this new species is more closely related to the fossil species Ophisaurus holeci from the Miocene of Germany and the Czech Republic than to its modern North African representative (Ophisaurus koellikeri)”, he adds. “That is why we can say that it is a European relict species and that it does not come from a landbridge between North Africa and the South of the Iberian Peninsula”, he points out.

By comparison with the other extant species of the genus, it can be inferred that this reptile had tropical or subtropical ecological requirements. Its extinction at the species level in the Iberian Peninsula and in Europe coincides with the progressive disappearance of certain subtropical arboreal taxa (Cathaya, Elaeagnus, Engelhardia, Eucommia, Liquidambar, Keteleeria, Nyssa, Sciadopitys, Symplocos, Pretoria, Parthenocissus, Pterocarya and Tsuga). “Consequently, the extinction of this reptile is contemporary with the disappearance of the last haven with subtropical conditions (warm and humid forests) in southern Europe around 1.2 million years ago, during a period of very important climatic changes known at the transition from the Early to Middle Pleistocene”, notes Hugues-Alexandre Blain.

Since its discovery in 1994, the paleontological site of Quibas (Abanilla, Murcia) has yielded, the fossil remains from more than 70 species of the late Early Pleistocene, around 1 million years old. “It is a karstic site whose importance lies in the great diversity of fauna, excellent preservation of the remains and the possibility of finding human evidence”, says Pedro Piñero, current co-director of the excavations in Quibas and collaborator of IPHES.

Remarkable also is the presence of fossil bones from: macaques, large felids, lynxes, foxes, musk oxen, goats, rhinoceros, deer, porcupines, bearded vultures, eagles (or ibis), as well as a long taxonomic list of small vertebrates, including: hedgehogs, mice, dormice, shrews, bats, snakes, vipers, geckos and agamid lizards. “Research concerning these remains highlights the importance of this site, now with the presence of a new species previously unknown to the scientific community, as is the case of this new lizard,” says Pedro Piñero.

The studied material from this new lizard species was revealed from excavation campaign dating to 2006. Revision of these fossils is part of the new project, inscribed in the research project CGL2016-80000-P “Climatic crises of the Early and Middle Pleistocene and its incidence in the evolution of the microvertebrate communities of the Spanish Levante” and in the research group of the IPHES Human Paleoecology of Plio-Pleistocene (PalHum). AGAUR-Generalitat de Catalunya, 2017SGR-859.


Bibliographic reference:

Hugues-Alexandre Blain & Salvador Bailon. 2019. Extirpation of Ophisaurus (Anguimorpha, Anguidae) in Western Europe in the context of the disappearance of subtropical ecosystems at the Early-Middle Pleistocene transition. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology. https://doi.org/10.1016/j.palaeo.2019.01.023

Voluntariado para la creación de charcas para anfibios en el Parque Natural del Turia


Los próximos días 3 y 10 de marzo se llevarán a cabo trabajos de restauración de hábitats para anfibios en la Rambla Castellana del Parc Natural del Turia (València). Es una actividad organizada por la delegación valenciana de SEO/Birdlife que cuenta con la colaboración de la Asociación Herpetológica Timon, pero que también está abierta a toda la ciudadanía interesada en participar. 

Los trabajos se centrarán en la creación de una gran charca para anfibios, en un espacio en el que se ha trabajado duro en eliminar flora exótica, residuos y plásticos, en un entorno que realmente escasean este tipo de ambientes tan vitales para ranas, sapos y sapillos, y que son tan importantes para la conectividad ecológica. Para ello, se han organizado dos jornadas distintas:


  • Domingo 3 de marzo: creación de una charca temporal para anfibios en la Rambla Castellana.
  • Domingo 10 de marzo: acondicionamiento y naturalización de la charca acabada de crear.


Las inscripciones las podéis realizar en los siguientes enlaces:



El documental "Reptiles valencianos" premiado en la segunda edición del certamen audiovisual Medi


El pasado miércoles tuvo lugar la entrega de los galardones del Concurs Medi, de documentales de medio ambiente, organizado por la concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de l'Alcúdia. Al acto asistió el diputado del área de Medio Ambiente de la Diputación de València, Josep Bort, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de l'Alcúdia, Paco Sanz, y la concejala de Educación Pilar Huertas.

Por segundo año consecutivo el segundo premio ha sido para nuestro compañero Javier Burgos, con el documental "Reptiles valencianos" donde retrata la parte escamosa de la herpetofauna de nuestro país y habla también de los trabajos que llevamos a cabo desde la Asociación Herpetológica Timon, en especial los rescates de fauna atrapada en efectos-trampa. Ha sido galardonado también con 450 euros.



El año pasado, como se indica, también fue galardonado Javier Burgos con la segunda posición, por el documental "Anfibios valencianos".



La primera posición de este año se lo ha llevada el realizador Toni Lucas, con "Fam de Terra". El documental, centrado en Carcaixent, trata la progresiva desaparición del paisaje citrícola valenciano y se llevó el primer premio del certamen audiovisual, dotado con 700 euros. El tercer clasificado ha sido el documental "Paisatges del Maestrat", dotado con 250 euros. El realizador Juanmi Ponce descubre esta comarca histórica en riesgo de despoblación desde un punto de vista social, cultural y ambiental.

En el acto de entrega de los premios, que ha tenido lugar el miércoles 30 de febrero en la Casa de la Cultura de l'Alcúdia, el jurado ha destacado la diversidad temática de las obras premiadas, así como el nivel cualitativo de los 10 trabajos que se lo han presentado. El jurado del concurso ha sido conformado por profesionales del sector audiovisual, provenientes del medio de comunicación Samaruc Digital, así como de representantes de organizaciones ecologistas, como Xúquer Viu, Ecologistes en Acció, Acció Ecologista-Agró y de la Diputación de València.

Los otros trabajos premiados pueden visualizarse en el portal del Concurs Medi en Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCyGBsrCyrRKodhyIutyAPdQ/videos


Branquiosaurios, los "anfibios" neoténicos del Permocarbonífero laurasiano

Los anfibios que conocemos actualmente, más correctamente llamados como lisanfibios, tienen sus orígenes con cierta seguridad en los inicios del Triásico (asumiendo que Gerobatrachus hottoni del Pérmico inicial es un pariente cercano pero no un verdadero lisanfibio) y se extendieron a lo largo del Mesozoico por todo el planeta conjuntamente con el resto de la fauna terrestres del momento, entre ellos los dinosaurios y los primeros mamíferos. Pero antes de su aparición ya existía una amplísima variedad de formas de vida tetrápodas (es decir, de animales con cuatro extremidades) que compartían muchas características con los futuros lisanfibios, de los que son sus predecesores más directos.

El listado de "formas anfibias" de tetrápodos del Paleozoico tardío, del Devónico final al Pérmico, es largo y se encuentra en constante cambio, según se suceden los descubrimientos paleontológicos y las novedades taxonómicas. Compartían con los actuales urodelos, gimnofiones y anuros la necesidad de volver al agua para reproducirse, porque a diferencia de los antepasados ​​tetrápodos amniotas de los sinápsidos (mamíferos) y de los saurópsidos (reptiles y aves actuales), no habían desarrollado un huevo capaz de sobrevivir fuera del medio acuático sin peligro de secarse, a la vez que también requerían de un estado de desarrollo larvario estrictamente acuático. Sin embargo, este hecho no impidió que muchas de estas especies, una vez alcanzado el estadio adulto, fueron animales plenamente terrestres, algunas de las cuales presentaban grandes osteodermos protectores a modo de armadura corporal. Incluso uno de sus grupos más derivados, los integrantes de la familia Trematosauridae del Triásico, eran grandes cazadores de peces del medio marino, siendo los únicos "anfibios" que se han adaptado plenamente a una vida en un ambiente de agua salada.

Pero vamos a centrarnos en un grupo de pequeños temnospóndilos surgido a finales del Carbonífero y que continuó existiendo a lo largo del Pérmico, es decir, desde hace poco más de 304 millones de años hasta 251,9 millones de años en el pasado. Se trata de los branquiosaurios (Familia Branchiosauridae), un grupo de pequeños tetrápodos acuáticos que tenían algunas características que son comunes con algunos de los anfibios actuales. Los branquiosaurios presentaban un aspecto externo muy parecido al de un tritón, con ecomorfotipos diferentes adaptados a ambientes de arroyos o de aguas tranquilas, como charcas. Pero su característica más conocida es que todos ellos presentaban en su estadio adulto características típicas de la neotenia, es decir, la retención de caracteres típicos del estadio larvario. Concretamente presentaban branquias externas en forma de dentículos, con parte de su estructura parcialmente osificada, un hecho que ha ayudado a su preservación en el registro fósil. La neotenia es una característica típica de algunas especies de urodelos actuales, siendo el más paradigmático el caso del axolotl/ajolote (Ambystoma mexicanum), pero que también se puede producir en especies de la Península Ibérica como Calotriton asperIchthyosaura alpestrisLissotriton helveticusPleurodeles waltl y Triturus pygmaeus.

Los branquiosaures, de los cuales se reconocen actualmente seis géneros (Apateon, Branchiosaurus, Melanerpeton, Milnererpeton, Schoenfelderpeton y Tungussogyrinus), fueron un grupo especialmente abundante en ciertos ambientes de aguas continentales de la Laurasia del Pérmico, el supercontinente formado por Eurasia y Laurentia (el cratón de América del Norte) hasta que, como la mayor parte de la vida en la Tierra, fueron aniquilados por la extinción Pérmico-Triásico, hace 251,9 millones de años. La fotografía que acompaña estas líneas es de un adulto de branquisaurio del género Apateon, del Pérmico inicial germano. El fósil permite ver la configuración anatómica, incluso preservando parcialmente las partes blandas del cuerpo, así como la impresión de las branquias neoténicas en la parte posterior del cráneo.

Apateon sp., branquiosaurio del Pérmico temprano de Alemania.

El grado de preservación de este tipo de fósiles puede llegar hasta unos grados suficientes como para mostrar señales de la coloración en vida del animal, como es el caso de un individuo adulto de Melanerpeton tenerum de la Formación Börtewitz de Alemania. Este presentaba una coloración moteada de contraste entre oscuro y claro en su dorso mientras que ventralmente era clara y uniforme, una coloración que actualmente presentan muchos urodelos. Este descubrimiento fue presentado por Ralf Werneburg en el artículo “Timeless design: colored pattern of skin in early Permian branchiosaurids (Temnospondyli: Dissorophoidea)”, publicado el nº 27 de la revista Journal of Vertebrate Paleontology, del año 2007. 



Nuevo punto de reproducción del sapo común (Bufo spinosus) en el curso bajo del río Júcar

Encontrar un nuevo punto de cría de anfibios en un zona tan afectada por los impactos antrópicos, de origen humano, como es la Ribera del Xúquer siempre es una buena noticia. Y más cuando se trata de un punto de reproducción del sapo común, Bufo spinosus, que ha sufrido durante los últimos años un preocupante proceso de rarificación en nuestro país, en ocasiones muy acentuado. Los últimos días de diciembre de 2018 se constató la presencia de varios individuos adultos de sapo común en las grandes formaciones semi-emergidas de Ludwigia grandiflora que hay en el paraje natural de La Xopera de Algemesí, en la orilla del río Júcar y mucho cerca de la desembocadura del río Magro.

Formaciones semi-emergidas de Ludwigia grandiflora en el río Júcar (Ribera Alta, C. Valenciana).

Macho de sapo común, Bufo spinosus, en una mata de Ludwigia grandiflora del río Júcar (Ribera Alta, C. Valenciana).

Este caso es bastante curioso por el aprovechamiento que hacen los sapos de las gran matas de Ludwigia grandiflora, una planta exótica e invasora que recientemente ha ido expandiéndose por el curso bajo del Júcar y que amenaza con desplazar las pocas especies autóctonas de flora fluvial que aún resisten en el principal río valenciano. Pero los individuos adultos de Bufo spinosus han sabido aprovechar esta situación y utilizan las matas de Ludwigia grandiflora como punto de reproducción, gracias a que esta planta frena la fuerza del agua y crea zonas de corrientes más tranquilas, que les permite moverse sin peligro de ser arrastrados río abajo y donde también pueden llevar a cabo las puestas de huevos con una mayor seguridad. Deberemos hacer un seguimiento de esta situación y ver si se trata de un hecho aislado o otras poblaciones de anfibios de la Ribera del Xúquer también están haciendo uso de esta nueva circunstancia.

Macho de sapo común, Bufo spinosus, en una mata de Ludwigia grandiflora del río Júcar (Ribera Alta, C. Valenciana).

Formaciones semi-emergidas de Ludwigia grandiflora en el río Júcar (Ribera Alta, C. Valenciana).

Macho adulto de sapo común, Bufo spinosus, en una mata de Ludwigia grandiflora del río Júcar (Ribera Alta, C. Valenciana).


"Crónica de un viaje herpetológico y naturalista a Costa Rica", por Luis Albero (AHT y SVO)

El próximo sábado 12 de enero de 2019 se realizará una charla a cargo de Luis Albero, miembro de la Asociación Herpetológica Timon (AHT) y Sociedad Valenciana de Ornitología (SVO), en la cual nos contará su experiencia de un mes buscando anfibios, reptiles y otros animales por las selvas de Costa Rica. Se dará un breve repaso de la biodiversidad de este precioso país, consejos útiles para buscar reptiles, anfibios, aves y otros bichos en la selva y se mostrarán las especies más destacadas e interesantes observadas en el viaje.

El acto tendrá lugar a las 18:00 en el local de la SVO en la C/ Pintor Velázquez nº 3 de Burjassot, València.


La última glaciación y el calentamiento climático posglacial cambiaron la distribución de los anfibios y reptiles de la Península Ibérica

Así lo demuestra la revisión de más de 50 yacimientos paleontológicos y arqueológicos de toda la Península Ibérica datados en los últimos 60.000 años, desde el Paleolítico Superior a la Edad del Bronce.

Los resultados plantean la supervivencia en el tercio norte peninsular, durante la última glaciación, de un grupo de especies muy tolerantes al frío, mientras que las regiones centrales y meridionales ibéricas funcionaron como refugios para las especies más típicas de ambientes templados y cálidos.

Los investigadores del IPHES Josep Francesc Bisbal-Chinesta y Hugues-Alexandre Blain se han valido de la aplicación de modelos estadísticos para correlacionar los hallazgos de reptiles y anfibios prehistóricos en yacimientos ibéricos con los cambios climáticos de la Prehistoria reciente.

Herpetofauna del MIS3 (hace entre 60.000 a 26.900 años) en el sur de la Península Ibérica, contemporánea de las últimas poblaciones de neandertales. De izquierda a derecha: Testudo hermanni, Bufo spinosus, Epidalea calamita, Malpolon monspessulanus, Natrix maura, Coronella girondica, Timon lepidus y Vipera latastei. Paleoarte de Marco Ansón.

En el nuevo trabajo de los investigadores Josep Francesc Bisbal-Chinesta y Hugues-Alexandre Blain del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), publicado recientemente en la revista Journal of Quaternary Science Reviews, se han abordado a partir del registro paleontológico y arqueológico los cambios de distribución en la herpetofauna, que agrupa tanto a anfibios y reptiles, de la Península Ibérica durante los últimos 60.000 años. Y es que nuestro territorio es uno de los más ricos a nivel europeo en número de especies, en contraste con lo que ocurre en la mayoría de los países europeos, especialmente en los situados más al norte, en los que la diversidad de especies es mucho más baja.

En todo el continente europeo el clima ha sufrido cambios muy bruscos durante las últimas decenas de miles de años, en paralelo a la llegada de los primeros Homo sapiens sapiens, a la extinción de los neandertales, y a las importantes transformaciones culturales y migraciones en las comunidades humanas que desembocaron en la llegada de la agricultura y la ganadería y, finalmente, en el surgimiento de culturas urbanas. El registro prehistórico de la fauna también ha sufrido los efectos de este cambio climático y, dentro de él, los anfibios y reptiles han demostrado ser particularmente sensibles porque son muy susceptibles a las alteraciones de temperatura debido a su ectotermia, lo que comúnmente conocemos como “sangre fría”.  

Tradicionalmente se ha considerado la Península Ibérica, junto a las otras dos penínsulas mediterráneas europeas, como un refugio para las especies propias de ambientes cálidos y templados en momentos climáticamente fríos, como los sucedidos durante las pasadas glaciaciones. Los estudios genéticos de los últimos años parecían confirmar esta teoría, al encontrar una mayor diversidad genética en las poblaciones meridionales de los anfibios y reptiles europeos, decreciendo ésta según se avanza hacia el norte. No obstante, hasta ahora no existía una aproximación a estos cambios tan significativos desde el registro fósil prehistórico.

En la investigación realizada por los investigadores Bisbal-Chinesta y Blain se presenta un acercamiento a la paleobiogeografía ibérica de las diferentes especies ibéricas de anfibios y reptiles durante los últimos 60.000 años, a partir de una síntesis comparativa y del análisis estadístico de las investigaciones publicadas en los últimos años de más de 50 yacimientos arqueológicos y paleontológicos de toda la Península Ibérica. En el análisis realizado, las asociaciones de paleoherpetofauna identificadas han permitido establecer dos grandes regiones bióticas durante el Pleistoceno tardío. La primera región biótica se localizó en el centro y sur de la Península Ibérica, siendo las especies termófilas propias de ambientes y climas cálidos, como la tortuga mediterránea (Testudo hermanni) y el lagarto ocelado (Timon lepidus), las más representativas en el registro fósil. La segunda región biótica estaba formada por la fachada atlántico-cantábrica y el área ibérica nororiental, dominada por especies de tendencias generalistas y tolerantes a climas fríos glaciales, como la rana bermeja (Rana temporaria) y el lución (Anguis fragilis), con una ausencia significativa de especies típicamente mediterráneas o de ambientes más templados y climas más suaves.

No obstante, después de la última gran pulsación glacial hubo una concurrencia sin precedentes en el norte de la Península Ibérica de taxones de ambientes húmedos y templados, junto con especies ambientes más cálidos, conviviendo a la vez con las mismas especies que anteriormente habían soportado los fríos glaciales. A partir del Holoceno temprano, iniciado hace unos 11.700 años, nuevas especies de reptiles que no contaban con registro paleontológico previo en la Península Ibérica, como la culebra de Esculapio (Zamenis longissimus), llegaron a las regiones del norte cruzando a través de los extremos de los Pirineos, provenientes de los refugios glaciales del este del Mediterráneo. Finalmente, y también a lo largo del Holoceno se produjo la introducción en la zona mediterránea peninsular de nuevas especies de anfibios y reptiles originarias del norte de África, como el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), siendo este el último cambio biogeográfico significativo ocurrido durante la Prehistoria, un fenómeno que podemos vincular posiblemente a los intercambios humanos entre ambas regiones a partir del Neolítico gracias a los avances en la navegación marítima.

En este nuevo trabajo se presenta una contribución determinante en la clarificación del papel de la Península Ibérica, y especialmente de las regiones del sur, como un refugio para las especies más sensibles en las fases frías glaciales. También destaca la constatación mediante el registro fósil de la rápida colonización de las áreas septentrionales por las mismas especies termófilas e higrófilas, antes refugiadas en las regiones meridionales, una vez habían finalizado las fases climáticas frías. Además, se presentan modelos de análisis estadístico para los conjuntos de diferentes especies, tanto dentro de un mismo yacimiento como a nivel regional y a nivel sincrónico como diacrónico.

La referencia completa al artículo publicado es:




Serpientes, rescates de animales, gallipatos y mucho más en "Mis Queridos Animales" (97.7 Radio)

Ya está disponible en IVOOX el podcast del programa "Mis Queridos Animales", conducido por Ata Gomis, en el que participaron mis compañeros y amigos de la Asociación Herpetológica Timon Rubén Sánchez y Antoni Mir, junto con la también amiga catalana Deborah Pinto, y que se emitió recientemente en la radio 97.7 de Valencia. Los tres conversaron con la presentadora acerca del mundo de la herpetología de campo, las salidas de campo y todo aquello a lo que nos enfrentamos en el día a día: rescates de animales salvajes, nuevas enfermedades de  los anfibios, especies amenazadas y en peligro de extinción, desconocimiento sobre la propia fauna autóctona, concienciación social, etc. Un programa ameno y distendido que permite al público general una aproximación general a todo lo que se ha ido haciendo en los últimos años a nivel valenciano y a la realidad de nuestros anfibios y reptiles.



El programa también está disponible en el siguiente enllace: Mis Queridos Animales - IVOOX


Enlaces de interés:



"Long-term changes in composition and distribution patterns in the Iberian herpetofaunal communities since the latest Pleistocene", nuevo artículo en Quaternary Science Reviews, Volumen 184



Long-term changes in composition and distribution patterns in the Iberian herpetofaunal communities since the latest Pleistocene

Cambios a largo plazo en la composición y en los patrones de distribución de las comunidades herpetofaunísticas (anfibios y reptiles) ibéricas desde el final del Pleistoceno

Josep Francesc Bisbal-Chinesta & Hugues-Alexandre Blain

Quaternary Science Reviews, Volumen 184, páginas 143-166


Abstract: The climate has undergone significant changes since the end of the Last Glacial Maximum and in the course of the Holocene, parallel to important cultural transformations and migrations in the human communities. The faunal record has also suffered the effects of climate change. Amphibians and reptiles in particular have been shown to be highly sensitive because they are very susceptible to temperature alterations due to their ectothermy. This research presents the first approach to the Iberian paleobiogeography of the different species of amphibians and reptiles from the Late Pleistocene (MIS3) to present times, based on a comparative synthesis of the latest research published in recent years and the fossil record of the 58 archaeo-paleontological sites with significant assemblages. The paleoherpetofaunal associations make it possible to establish two major biotic regions during the Late Pleistocene. The first biotic region was located in the center and south of the Iberian Peninsula, with thermophilic species as the most representative taxa. The second biotic region was formed by the Atlantic-Cantabrian facade and the northeast Iberian area, dominated by hygrophilous and Euro-Siberian species, with an absence of Mediterranean species. After the Last Glacial Maximum there was an unprecedented concurrence in the northern Iberian Peninsula of autochthonous taxa from that area with thermophilic species. In the early Holocene, new species with no previous record in the Iberian Peninsula entered northern Iberia from eastern Mediterranean refugia. Finally, the introduction of North African species was the last significant biogeographical change during the Middle-Late Holocene.

Resumen: El clima ha experimentado cambios significativos desde el final del Último Máximo Glacial y a lo largo del Holoceno, en paralelo a importantes transformaciones culturales y migraciones en las comunidades humanas. El registro de la fauna también ha sufrido los efectos del cambio climático. Los anfibios y reptiles, en particular, han demostrado ser altamente sensibles a ellos, ya que por su ectotermia son muy susceptibles a las alteraciones de la temperatura. En este trabajo se presenta el primer acercamiento a la paleobiogeografía ibérica de las diferentes especies de anfibios y reptiles desde el Pleistoceno Tardío (MIS3) hasta la actualidad, basado en una síntesis comparativa de las investigaciones publicadas en los últimos años y en el registro fósil de 58 yacimientos arqueológicos y paleontológicos con asociaciones significativas. Las asociaciones paleoherpetofaunísticas permiten establecer dos grandes regiones bióticas durante el Pleistoceno tardío. La primera región biótica se ubicó en el centro y sur de la Península Ibérica, con las especies termófilas como los taxones más representativos. La segunda región biótica estaba formada por la fachada atlántico-cántabra y la zona noreste ibérica, dominada por especies higrófilas y euroiberianas, con ausencia de especies mediterráneas. Después del Último Máximo Glacial hubo una concurrencia en el norte de la Península Ibérica, sin precedentes anteriores, de taxones autóctonos de esta misma área con otras especies termófilas. Durante el Holoceno temprano, nuevas especies sin registro paleontológico previo en la Península Ibérica penetraron en el norte peninsular desde otros refugios climáticos del Mediterráneo oriental. Finalmente, la introducción de nuevas especies desde el norte de África fue el último cambio biogeográfico significativo durante el Holoceno medio-tardío.


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