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Nuevo artículo sobre la herpetofauna del sur de Bélgica y su evolución durante el último ciclo interglacial-glacial

En un nuevo artículo liderado por el Dr. Hugues-Alexandre Blain, publicado en la revista Archaeological and Anthropolocial Sciences, el equipo de Paleoherpetologia del IPHES-BUSCA y el Instituto Real Belga de Ciencias Naturales estudiamos la evolución de las comunidades de anfibios y reptiles de Bélgica.

El Mosa (Meuse en francés, Moûse en valón, Maas en neerlandés) y sus valles tributarios, en Valonia (el sur de Bélgica), contienen numerosos yacimientos kársticos del Pleistoceno superior que han dado lugar a una de las mayores colecciones de industrias líticas neandertales y musterienses de Europa, pero también nos han aportado una importante representación de la herpetofauna de los últimos 150.000 años. En la actualidad, esta región es un importante corredor migratorio norte-sur para la flora y la fauna, generando ricos biotopos transicionales. Las colecciones cuaternarias del Instituto Real Belga de Ciencias Naturales (Bruselas), con materiales fósiles provenientes de estos yacimientos del Mosa, se han utilizado en nuestro nuevo artículo para complementar el conocimiento de los sucesivos conjuntos herpetofaunísticos de Bélgica durante el último ciclo interglacial-glacial (los estadios isotópicos marinos [MIS en inglés] 5 a 1). En total, se han identificado 17 taxones diferentes (10 anfibios y siete reptiles) provenientes de 18 yacimientos paleo-arqueológicos en cueva, tres de los cuales representan a su primero registre fósil para toda Bélgica (el sapo partero Alytes obstetricans, el sapo de espuelas Pelobates fuscus y la ranita europea Hyla arborea). En el estudio de la evolución de la herpetofauna en la región se ha atestiguado que la serpiente de Esculapio Zamenis longissimus, una especie termófila, se documenta por primera vez en el Holoceno (periodo atlántico/subboreal) de Bélgica, sin constar registro fósil anterior.

Después del MIS 5, el anterior interglacial con un contexto climático parecido al actual, la herpetofauna belga continuaba siendo razonablemente diversa durante el MIS 3, pero a lo largo del MIS 2, que coincide con el Último Máximo Glacial, el momento más frío de la anterior glaciación, solo aparecen representados dos taxones de herpetofauna: la rana bermeja, Rana temporaria, y una víbora indeterminada, (Vipera sp.). Así mismo, en nuestro artículo proponemos reconstrucciones paleoambientales y paleoclimáticas a partir de los datos de los yacimientos con cronologías mejor estudiadas y acotadas, utilizando métodos de ecología cuantificada. Los parámetros cuantitativos calculados proporcionan un nuevo contexto paleoecológico para comprender las condiciones a las cuales tuvieron que enfrentarse las sucesivas especies humanas en el noroeste de Europa durante el último ciclo interglacial-glacial, desde los neandertales hasta las poblaciones de los primeros humanos anatómicamente modernos que llegaron al noroeste de Europa continental.


Referencia bibliográfica:

Blain, H.-A., Martínez Monzón, A., Bisbal-Chinesta, J.F., López-García, J.M., Cousin, C., Folie, A. 2022. The last interglacial-glacial cycle in the Meuse Valley (southern Belgium) inferred from the amphibian and reptile assemblages: implications for Neanderthals and anatomically modern humans. Archaeological and Anthropological Sciences, 14. https://doi.org/10.1007/s12520-021-01481-3


"El gran atracón de ranitas de San Antón", una historia natural de la Atapuerca de hace 4.500 años




En el nuevo artículo que hemos publicado desde el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) en la revista "Journal of Archaeological Science: Reports" analizamos una grande, y a la vez pequeña, acumulación de más de 2.500 restos de microvertebrados, principalmente herpetofauna, encontrados amontonados en un masa de 7,8 x 2,7 x 2,4 cm proveniente del nivel de la Edad del Cobre (ca. 4.500 años) de la Cueva de El Mirador de Atapuerca (Burgos). Gracias al estudio tafonómico, esta acumulación se ha identificado como una egagrópila producida por un búho, plausiblemente Bubo bubo (búho real) o Strix aluco (cárabo), que habría depredado especialmente sobre Hyla molleri, en un momento de abundancia estacional de ranitas de San Antón en el paisaje que rodeaba la zona sur de Atapuerca, seguramente en la fase reproductiva de primavera. Si te interesa el artículo completo puedes descargártelo mediante mi perfil en Researchgate, haciendo click sobre estas mismas líneas.



Resumen: Los anuros, como las ranas y los sapos, son ocasionalmente muy abundantes en los sitios arqueo-paleontológicos, representando más del 80% de los restos hallados. Estas acumulaciones se han vinculado principalmente al consumo humano en el contexto arqueológico europeo, por la selección preferente de las partes del cuerpo y por la presencia de quemaduras y, en menor medida, de marcas de corte (como en los yacimientos de Chalain 3, Baume d'Ogens, Kutná Hora-Denemark). Sin embargo, también hay registros de acumulaciones atribuidas a acontecimientos catastróficos naturales (como en Bois-Roche). En esta investigación se presenta una tafocenosis de microvertebrados de dimensiones reducidas (7,8 × 2,7 × 2,4 cm) que contiene 2.526 huesos, procedente de la Cueva de El Mirador de Atapuerca (Burgos, España) y contemporánea a un enterramiento calcolítico adyacente (ca. 4500 BP). El estudio taxonómico ha identificado al menos 12 taxones diferentes, que incluyen un urodelo, dos anuros, siete reptiles escamosos y dos roedores. Las ranitas de San Antón, Hyla gr. H. arborea (Hyla molleri), constituyen el 84% del conjunto. Los análisis tafonómicos cuantitativos y cualitativos se han centrando en los huesos de Hyla y muestran la presencia de marcas de rotura y digestión asociadas a la depredación animal, aunque en porcentajes bajos y en grados ligeros o moderados. Por sus características, la acumulación de El Mirador ha sido identificada como una egagrópila producida por un búho de tamaño medio-grande (categoría 2). La rapaz nocturna habría cazado las presas durante un período húmedo en primavera, cuando se produce la reproducción de las ranitas de San Antón, mostrando una posible evidencia de depredación oportunista sobre un recurso estacional. Estos hallazgos ayudan a comprender la importancia de los anuros en las cadenas tróficas de la Prehistoria, no sólo entre los grupos humanos sino también en el resto de depredadores animales.







La herpetofauna de Serbia del último ciclo glacial, un registro por explotar




El nuevo artículo, publicado en Journal of Quaternary Science Reviews y liderado por el compañero Mihailo Jovanović del IPHES, revisa el poco conocido registro de los anfibios y reptiles del Pleistoceno superior de Serbia y como le afecto el cicló climático de la última fase glacial.


Resumen: Serbia es un país situado en la Península Balcánica, con un clima continental moderado. La elevada actividad tectónica de principios del Mioceno generó dos grandes cadenas montañosas y provocó el retroceso del mar Paratethys. Esto significó que la Península Balcánica se convirtiera en una encrucijada para muchas especies migratorias. Actualmente, la mayoría de las especies de Europa Central, junto con algunos taxones mediterráneos e incluso eurosiberianos, se pueden encontrar en Serbia. Los registros fósiles en cuevas han relevado cambios en la fauna fósil del Pleistoceno al Holoceno. Hay pruebas de que la configuración distintiva del terreno en los Balcanes dio lugar a muchas zonas aisladas, lo que permitió que grandes especies de mamíferos, junto con los neandertales que vivían en la zona, encontraran refugio y sobrevivieran más tiempo que en el resto de Europa. Las mejores asociaciones fósiles que contienen pequeños vertebrados provienen de las cuevas de Baranica, Hadzi Prodanova, Pesturina y Smolucka. Sobre la base de las dataciones disponibles, se ha intentado encajarlas en el contexto cronológico de la sucesión cultural Musterianse-Auriñaciense-Gravetiense. La estratigrafía de las niveles se corresponde con la fase del MIS 5 al MIS 2 (es decir, de 70.000 a 14.000 años atrás). En este artículo se presenta una revisión de los hallazgos herpetofaunísticos de Serbia, y se analizan los datos recopilados. Se han utilizado enfoques estadísticos, que incluyen la agrupación jerárquica y el análisis de correspondencia, en los conjuntos fósiles de anfibios y reptiles. Como el contexto asociado no suele ser suficiente, se han utilizado conjuntos de pequeños mamíferos como sustituto comparativo para reconstruir el paleoclima y el paleoambiente, mediante la aplicación de índices taxonómicos del hábitat y del bioclima. El análisis general revela que la composición herpetofaunística experimentó un cambio sustancial entre el MIS 3 y el MIS 2, cuando se produjo una pérdida de diversidad y la concurrencia de especies adaptadas a climas y entornos fríos, de acuerdo con el ciclo glacial.


El artículo puede consultarse en el siguiente enlace:
Jovanović, M., Bisbal-Chinesta, J.F., Ðurić, D., Bogićević, K., Nenadić, D., Agustí, J., Blain, H.-A., 2020. Pleistocene herpetofaunal studies in Serbia (Balkan Peninsula, SE Europe): State of the art and perspectives. Quaternary Science Reviews 233: 106235.



La herpetofauna de los valles del Jarama y Manzanares, 450.000 años de evolución en las comunidades de reptiles y anfibios del centro de la Península Ibérica


El nuevo artículo, publicado en la revista "Quaternary International", permite ver como ha ido cambiando el paisaje y los ambientes durante el último medio millón de años en el centro de la Península Ibérica.


Gracias a los conjuntos paleontológicos de reptiles y anfibios prehistóricos de los yacimientos madrileños de Áridos-1 (MIS11b), Valdocarros II (MIS8a/7e), Estanque de Tormentas de Butarque ETB-H02 (MIS7d o MIS6), PRERESA (MIS7/6 o MIS5a) y HAT (MIS5a), situados en los valles del Jarama y Manzanares, desde el equipo de Paleoherpetologia del Institut Català de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) hemos podido reconstruir los efectos que la inestabilidad climática y los ciclos glaciales-interglaciales han causado en el ambiente y paisaje del sureste de Madrid durantes los últimos 450.000 años, entre el Pleistoceno Medio e inicios del Pleistoceno Superior. En este registro paleoherpetológico se ha documentado un total de 20 taxones diferentes (8 anuros y 12 reptiles), lo que representa el 77% de la herpetofauna actual que habita el sureste de la actual Comunidad de Madrid. A través de un estudio comparativo con la situación actual y de los datos actualistas de las diferentes especies, se ha reconstruido el paisaje de la región durante tres fases del ciclo climático pleistocénico: el paisaje para la fase glacial (ETB-H02), la transicional entre una fase fría y templada (Valdocarros II) y una tercera para unas condiciones interglaciales (Áridos-1, HAT, PRERESA, y actualmente). 

Esto nos ha permitido saber que el ambiente estaba particularmente abierto durante los períodos secos, independientemente de si había condiciones más frías o cálidas. La principal diferencia entre una fase interglacial y una glacial era la representación proporcionalmente opuesta de los bosques frente a los ambientes húmedos: estos últimos estaban más representados durante los períodos fríos que durante los cálidos. Por último, como lo documenta la sucesión de Valdocarros II, los períodos de transición entre el clima frío y el cálido eran ambientalmente más boscosos, pero en detrimentro de los prados húmedos de forma progresiva. 

De acuerdo a la relación entre riqueza de especies, biodiversidad y factores climáticos y ambientales, se observa una clara correlación entre la riqueza de reptiles y la masa boscosa. De manera similar, la precipitación media anual, la cantidad de lluvia media anual, se ha revelado como el factor más influyente en la diversidad local de los reptiles, debido a sus implicaciones en la extensión de la cubierta vegetal así como en la productividad y en los recursos del ecosistema. En el caso de los anfibios, las precipitaciones no influyen en un aumento de su representación sobre el total de individuos, sino en la riqueza de especies: la diversidad taxonómicas en los anuros es mayor cuanto menor es la cantidad de precipitación media anual. Este patrón tan inusual lo hemos atribuido al hecho de que no hay anuros estrictamente forestales dentro de los conjuntos arqueológicos y que la mayoría de los anuros presentes en los yacimientos (como, por ejemplo, Pelobates cultripes y Epidalea calamita) están bien adaptados a las condiciones áridas propias de la mayor parte del centro de la Península Ibérica.


El artículo completo está disponible en el siguiente enlace:





Un polizón llegado desde Egipto: detectada la presencia de eslizones ocelados en la Península Ibérica

Posiblemente llegaron a la Serra del Molar como polizones en barcos provenientes del litoral de Egipto, según los resultados de los análisis filogenéticos.

El hallazgo se recoge en un artículo en la revista internacional Amphibia-Reptilia y es una investigación conjunta de la Asociación Herpetológica Timon (AHT), IPHES, URV, IBE-CSIC-UPF, ULE, ICBiBE-UV i MNCN-CSIC.


Adulto de eslizón ocelado, Chalcides ocellatus, de la Serra del Molar (Créditos de la fotografia: Rubén Sánchez Mayo).

El eslizón ocelado (Chalcides ocellatus) es una especie de reptil con una distribución que abarca gran parte de la cuenca mediterránea, incluyendo todo el Norte de África, Oriente Próximo, Anatolia, Chipre, Península Ática, Creta, islas del Egeo, Sicilia y Cerdeña, y más allá hasta Pakistán, Yemen y Somalia, pero que no había sido detectada nunca antes en la Península Ibérica. El descubrimiento se ha dado a conocer en un artículo científico publicado en la revista internacional Amphibia-Reptilia y cuyo el autor principal es el valenciano Josep Francesc Bisbal-Chinesta, investigador doctorando en el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) y la Universitat Rovira i Virgili (URV).

Todo comenzó en abril de 2017 durante una prospección herpetológica (es decir, de reptiles y anfibios) llevada a cabo por la Asociación Herpetológica Timon. El grupo naturalista descubrió una población viva de Chalcides ocellatus en la Serra del Molar, en el extremo sur de la Comunitat Valenciana y de la provincia de Alicante, entre las desembocaduras de los ríos Segura y Vinalopó. Se trata de la primera evidencia de la presencia de esta especie en ámbito ibérico. Este reptil, parecido a una lagartija pero con las patitas cortas, se parece al autóctono eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), pero cuando son adultos son más grandes y largos, llegando a superar fácilmente los 20 centímetros.

Con este descubrimiento, sumado a la existencia a menos de dos kilómetros de distancia de la antigua colonia fenicia de La Fonteta de Guardamar del Segura, que estuvo en activo entre hace 2.750 y 2.500 años, y la hipótesis de una investigación del 2010 que vinculaba la expansión de los eslizones ocelados con el comercio antiguo, se decidió hacer un estudio genético para averiguar el origen de la población y si existía algún posible vínculo con una dispersión propiciada por el ser humano.

Se recogieron muestras genéticas tomando una pequeña porción de la cola, que regeneran en poco tiempo, de cinco individuos vivos, que fueron liberados el momento, y se enviaron al Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE, centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra-UPF), donde con el equipo de los Dres. Salvador Carranza y Karin Tamar se llevaron a cabo los análisis moleculares. Se extrajo el ADN genómico y se secuenció el gen mitocondrial cytb. Una vez realizado este proceso, se incluyeron las secuencias resultantes para cada uno de los individuos en un estudio filogenético junto con otras 146 muestras de Chalcides ocellatus de toda la cuenca mediterránea.

Así se ha demostrado una relación muy cercana de los eslizones ocelados de la Serra del Molar con otros de Grecia, Chipre, Turquía, Yemen y Somalia, pero especialmente con la zona oriental del Delta del Nilo en Egipto. Josep F. Bisbal-Chinesta ha comentado: "Los autores del artículo planteamos que posiblemente llegaron a la Serra del Molar como polizones en algún barco proveniente de los puertos situados en el litoral de Egipto, de una manera análoga a la planteada para la introducción de varias especies de reptiles en otros lugares del Mediterráneo".

La región que rodea la Serra del Molar, y en general todo el extremo sur valenciano, ha tenido una larga historia de contactos con el Mediterráneo Oriental, pero destacan dos: la segunda mitad de la Primera Edad del Hierro y los últimos años del Valiato Islámico de Al Ándalus. Con la llegada de los fenicios y la fundación de la colonia de La Fonteta, toda la zona se inundó de productos comerciales de origen egipcio y oriental. Muchos siglos más tarde, en el año 743, por aquel territorio se asentaron tropas islámicas de origen egipcio por órdenes de Abu-l-Khatt al Hussam, gobernador musulmán de Al Ándalus. Fruto de la presencia árabe surgió en el siglo X el monocultivo de palmeras en la región, el cual aún continúa y tiene como ejemplo paradigmático el Palmeral de Elche. La plantación de plantones de palmeras de origen egipcio también podría ser un foco para la llegada de los eslizones ocelados.

En este sentido, el estudio muestra el enorme impacto que tiene la actividad humana en la distribución de las especies terrestres y la gran movilidad de individuos que genera. Luís Albero, coautor del estudio, investigador doctorando en Herpetología en la Universidad de León y también presidente de la Asociación Herpetológica Timon asegura: "Este descubrimiento nos recuerda que todavía queda mucho por hacer en el campo de la Herpetología en la Península Ibérica. Además, este hallazgo nos refuerza en la idea de que los animales y los humanos han estado en continua interacción a lo largo de la historia y eso es importante para entender nuestra relación con el planeta de cara al futuro".

La evolución del paisaje de la Serra del Molar podría explicar la supervivencia de esta especie de reptil en un ambiente relativamente aislado. Esta pequeña sierra litoral era hasta hace 300 años una isla entre el mar y una zona de albuferas salobres formada por los ríos Vinalopó y Segura. De hecho, actualmente aún se encuentra rodeada por marjales y salinas, lo que posiblemente también esté impidiendo la expansión de Chalcides ocellatus hacia el continente.


Referencia bibliográfica




FUENTE: Nota de Prensa - Blog de Notícies de l'IPHES


Ectrodactilia y cifosis, malformaciones documentadas en la herpetofauna ibérica

A lo largo de los últimos meses han salido a la luz dos publicaciones, en las que he participado junto con mi compañera de la Asociación Herpetológica Timon (AHT) Elena Berdún, que muestran algunos ejemplos de las malformaciones que sufren las diferentes especies de anfibios y reptiles de la Península Ibérica. Se trata de observaciones que se recogieron durante 2018 en dos zonas distintas y alejadas una de otra, León y Cataluña.

La primera de ellas tuvo lugar en Pozos, en la comarca leonesa de Cabreira / Cabrera, donde documentamos una afección por malformación vertebral, posiblemente cifosis (kyphosis), que había generado una enorme joroba a la altura de la cintura escapular de una hembra joven de lagarto ocelado, Timon lepidus ibericus.






La segunda observación la recogimos en Sant Celoni, en el Vallès Oriental catalán, donde encontramos un juvenil de sapo común ibérico, Bufo spinosus, con una ectrodactilia múltiple que había afectado su extremidad posterior derecha.  En vez de los cinco dedos normales, el individuo presentaba un único dígito articulado, un acortamiento de la zona metatarsiana así como la ausencia de los tubérculos metatarsianos. 





https://www.academia.edu/39724521/Ectrodact%C3%ADlia_m%C3%BAltiple_en_juvenil_de_Bufo_spinosus_Daudin_1803


En ambos casos se desconoce el origen de las malformaciones. Aunque sin un estudio genético no puede excluirse un origen endógeno por una malfunción epigenética, tampoco se puede descartar cualquier causa externa que derivara en ellas. Las observaciones se hicieron en lugares de aprovechamiento agrícola, sometidos a tratamientos fitosanitarios, plaguicidas y fertilizantes químicos. Otra posible causa para ambas anomalías corporales es una depredación fallida y una posterior regeneración aberrante de las heridas.



La última glaciación y el calentamiento climático posglacial cambiaron la distribución de los anfibios y reptiles de la Península Ibérica

Así lo demuestra la revisión de más de 50 yacimientos paleontológicos y arqueológicos de toda la Península Ibérica datados en los últimos 60.000 años, desde el Paleolítico Superior a la Edad del Bronce.

Los resultados plantean la supervivencia en el tercio norte peninsular, durante la última glaciación, de un grupo de especies muy tolerantes al frío, mientras que las regiones centrales y meridionales ibéricas funcionaron como refugios para las especies más típicas de ambientes templados y cálidos.

Los investigadores del IPHES Josep Francesc Bisbal-Chinesta y Hugues-Alexandre Blain se han valido de la aplicación de modelos estadísticos para correlacionar los hallazgos de reptiles y anfibios prehistóricos en yacimientos ibéricos con los cambios climáticos de la Prehistoria reciente.

Herpetofauna del MIS3 (hace entre 60.000 a 26.900 años) en el sur de la Península Ibérica, contemporánea de las últimas poblaciones de neandertales. De izquierda a derecha: Testudo hermanni, Bufo spinosus, Epidalea calamita, Malpolon monspessulanus, Natrix maura, Coronella girondica, Timon lepidus y Vipera latastei. Paleoarte de Marco Ansón.

En el nuevo trabajo de los investigadores Josep Francesc Bisbal-Chinesta y Hugues-Alexandre Blain del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), publicado recientemente en la revista Journal of Quaternary Science Reviews, se han abordado a partir del registro paleontológico y arqueológico los cambios de distribución en la herpetofauna, que agrupa tanto a anfibios y reptiles, de la Península Ibérica durante los últimos 60.000 años. Y es que nuestro territorio es uno de los más ricos a nivel europeo en número de especies, en contraste con lo que ocurre en la mayoría de los países europeos, especialmente en los situados más al norte, en los que la diversidad de especies es mucho más baja.

En todo el continente europeo el clima ha sufrido cambios muy bruscos durante las últimas decenas de miles de años, en paralelo a la llegada de los primeros Homo sapiens sapiens, a la extinción de los neandertales, y a las importantes transformaciones culturales y migraciones en las comunidades humanas que desembocaron en la llegada de la agricultura y la ganadería y, finalmente, en el surgimiento de culturas urbanas. El registro prehistórico de la fauna también ha sufrido los efectos de este cambio climático y, dentro de él, los anfibios y reptiles han demostrado ser particularmente sensibles porque son muy susceptibles a las alteraciones de temperatura debido a su ectotermia, lo que comúnmente conocemos como “sangre fría”.  

Tradicionalmente se ha considerado la Península Ibérica, junto a las otras dos penínsulas mediterráneas europeas, como un refugio para las especies propias de ambientes cálidos y templados en momentos climáticamente fríos, como los sucedidos durante las pasadas glaciaciones. Los estudios genéticos de los últimos años parecían confirmar esta teoría, al encontrar una mayor diversidad genética en las poblaciones meridionales de los anfibios y reptiles europeos, decreciendo ésta según se avanza hacia el norte. No obstante, hasta ahora no existía una aproximación a estos cambios tan significativos desde el registro fósil prehistórico.

En la investigación realizada por los investigadores Bisbal-Chinesta y Blain se presenta un acercamiento a la paleobiogeografía ibérica de las diferentes especies ibéricas de anfibios y reptiles durante los últimos 60.000 años, a partir de una síntesis comparativa y del análisis estadístico de las investigaciones publicadas en los últimos años de más de 50 yacimientos arqueológicos y paleontológicos de toda la Península Ibérica. En el análisis realizado, las asociaciones de paleoherpetofauna identificadas han permitido establecer dos grandes regiones bióticas durante el Pleistoceno tardío. La primera región biótica se localizó en el centro y sur de la Península Ibérica, siendo las especies termófilas propias de ambientes y climas cálidos, como la tortuga mediterránea (Testudo hermanni) y el lagarto ocelado (Timon lepidus), las más representativas en el registro fósil. La segunda región biótica estaba formada por la fachada atlántico-cantábrica y el área ibérica nororiental, dominada por especies de tendencias generalistas y tolerantes a climas fríos glaciales, como la rana bermeja (Rana temporaria) y el lución (Anguis fragilis), con una ausencia significativa de especies típicamente mediterráneas o de ambientes más templados y climas más suaves.

No obstante, después de la última gran pulsación glacial hubo una concurrencia sin precedentes en el norte de la Península Ibérica de taxones de ambientes húmedos y templados, junto con especies ambientes más cálidos, conviviendo a la vez con las mismas especies que anteriormente habían soportado los fríos glaciales. A partir del Holoceno temprano, iniciado hace unos 11.700 años, nuevas especies de reptiles que no contaban con registro paleontológico previo en la Península Ibérica, como la culebra de Esculapio (Zamenis longissimus), llegaron a las regiones del norte cruzando a través de los extremos de los Pirineos, provenientes de los refugios glaciales del este del Mediterráneo. Finalmente, y también a lo largo del Holoceno se produjo la introducción en la zona mediterránea peninsular de nuevas especies de anfibios y reptiles originarias del norte de África, como el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), siendo este el último cambio biogeográfico significativo ocurrido durante la Prehistoria, un fenómeno que podemos vincular posiblemente a los intercambios humanos entre ambas regiones a partir del Neolítico gracias a los avances en la navegación marítima.

En este nuevo trabajo se presenta una contribución determinante en la clarificación del papel de la Península Ibérica, y especialmente de las regiones del sur, como un refugio para las especies más sensibles en las fases frías glaciales. También destaca la constatación mediante el registro fósil de la rápida colonización de las áreas septentrionales por las mismas especies termófilas e higrófilas, antes refugiadas en las regiones meridionales, una vez habían finalizado las fases climáticas frías. Además, se presentan modelos de análisis estadístico para los conjuntos de diferentes especies, tanto dentro de un mismo yacimiento como a nivel regional y a nivel sincrónico como diacrónico.

La referencia completa al artículo publicado es:




"Long-term changes in composition and distribution patterns in the Iberian herpetofaunal communities since the latest Pleistocene", nuevo artículo en Quaternary Science Reviews, Volumen 184



Long-term changes in composition and distribution patterns in the Iberian herpetofaunal communities since the latest Pleistocene

Cambios a largo plazo en la composición y en los patrones de distribución de las comunidades herpetofaunísticas (anfibios y reptiles) ibéricas desde el final del Pleistoceno

Josep Francesc Bisbal-Chinesta & Hugues-Alexandre Blain

Quaternary Science Reviews, Volumen 184, páginas 143-166


Abstract: The climate has undergone significant changes since the end of the Last Glacial Maximum and in the course of the Holocene, parallel to important cultural transformations and migrations in the human communities. The faunal record has also suffered the effects of climate change. Amphibians and reptiles in particular have been shown to be highly sensitive because they are very susceptible to temperature alterations due to their ectothermy. This research presents the first approach to the Iberian paleobiogeography of the different species of amphibians and reptiles from the Late Pleistocene (MIS3) to present times, based on a comparative synthesis of the latest research published in recent years and the fossil record of the 58 archaeo-paleontological sites with significant assemblages. The paleoherpetofaunal associations make it possible to establish two major biotic regions during the Late Pleistocene. The first biotic region was located in the center and south of the Iberian Peninsula, with thermophilic species as the most representative taxa. The second biotic region was formed by the Atlantic-Cantabrian facade and the northeast Iberian area, dominated by hygrophilous and Euro-Siberian species, with an absence of Mediterranean species. After the Last Glacial Maximum there was an unprecedented concurrence in the northern Iberian Peninsula of autochthonous taxa from that area with thermophilic species. In the early Holocene, new species with no previous record in the Iberian Peninsula entered northern Iberia from eastern Mediterranean refugia. Finally, the introduction of North African species was the last significant biogeographical change during the Middle-Late Holocene.

Resumen: El clima ha experimentado cambios significativos desde el final del Último Máximo Glacial y a lo largo del Holoceno, en paralelo a importantes transformaciones culturales y migraciones en las comunidades humanas. El registro de la fauna también ha sufrido los efectos del cambio climático. Los anfibios y reptiles, en particular, han demostrado ser altamente sensibles a ellos, ya que por su ectotermia son muy susceptibles a las alteraciones de la temperatura. En este trabajo se presenta el primer acercamiento a la paleobiogeografía ibérica de las diferentes especies de anfibios y reptiles desde el Pleistoceno Tardío (MIS3) hasta la actualidad, basado en una síntesis comparativa de las investigaciones publicadas en los últimos años y en el registro fósil de 58 yacimientos arqueológicos y paleontológicos con asociaciones significativas. Las asociaciones paleoherpetofaunísticas permiten establecer dos grandes regiones bióticas durante el Pleistoceno tardío. La primera región biótica se ubicó en el centro y sur de la Península Ibérica, con las especies termófilas como los taxones más representativos. La segunda región biótica estaba formada por la fachada atlántico-cántabra y la zona noreste ibérica, dominada por especies higrófilas y euroiberianas, con ausencia de especies mediterráneas. Después del Último Máximo Glacial hubo una concurrencia en el norte de la Península Ibérica, sin precedentes anteriores, de taxones autóctonos de esta misma área con otras especies termófilas. Durante el Holoceno temprano, nuevas especies sin registro paleontológico previo en la Península Ibérica penetraron en el norte peninsular desde otros refugios climáticos del Mediterráneo oriental. Finalmente, la introducción de nuevas especies desde el norte de África fue el último cambio biogeográfico significativo durante el Holoceno medio-tardío.


El artículo completo está disponible en:






Nueva aportación al conocimiento de la distribución del eslizón africano Scincopus fasciatus en Mauritania

La herpetología valenciana está de enhorabuena, la nueva generación de jóvenes dedicados al estudio de los anfibios y reptiles va subiendo cada vez más fuerte. Si el otro día hablábamos del trabajo liderado por el compañero Ángel Gálvez (Institut Cavanilles - Universitat de València) que suponía el re-descubrimiento del sapo de espuelas occidental (Pelobates cultripes) en el Parque Natural de l'Albufera de València, tras más de dos décadas sin ninguna cita suya, ahora toca hablar de un nuevo trabajo también liderado por otro compañero valenciano, cambiando radicalmente de ambiente y de continente para adentrarnos en las arenas africanas.

En el trabajo "On the presence of Scincopus fasciatus (Squamata, Scincidae) in Mauritania" publicado en el último volumen del "Boletín de la Asociación Herpetológica Española" (BAHE) el equipo liderado por el valenciano Pablo Vicent-Castelló, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN-CSIC), ha aportado una nueva cita de esta especie de eslizón africano, típica de los ambientes saharianos y sahelianos, que tiene su límite de distribución occidental entre Marruecos y Mauritania, si bien las citas que se disponen en estos países de la especie son muy escasas. De hecho, este trabajo sirve para aportar la quinta cita dentro de la literatura científica de Scincopus fasciatus para todo el territorio estatal de Mauritania, efectuada gracias a la observación de un individuo adulto en el extremo suroeste del país, muy cerca de la frontera con Senegal. Y con esta publicación los autores también nos advierten de la falta de conocimientos reales que tenemos de la distribución del eslizón Scincopus fasciatus, problemática que también podría ampliarse incluyendo a gran parte de los reptiles en la África subsahariana.

Si queréis consultar su trabajo podéis entrar en la sección correspondiente al volumen 29(1) del BAHE en la web de la Asociación Herpetológica Española o bien hacer clic encima de las siguientes líneas:
Vicent-Castelló, P., Herrero-González, D., Rodríguez-Lozano, J.J., García-Antón, P., Sánchez-Vialas, A. 2018. On the presence of Scincopus fasciatus (Squamata, Scincidae) in Mauritania. Boletín de la Asociación Herpetológica Española, 29(1): 56-58 (In press).




Redescubierto el sapo de espuelas (Pelobates cultripes) en el Parque Natural de l'Albufera después de 23 años sin citas

El sapo de espuelas occidental, Pelobates cultripes, vuelve a ser un habitante del Parque Natural de la Albufera después de 23 años sin ninguna cita de esta especie. Tantos años desaparecido que incluso había quien lo daba por extinguido. Pero por suerte no ha sido este el caso. En el último volumen del "Boletín de la Asociación Herpetológica Española" (BAHE), que acaba de ser publicado, el compañero Ángel Gálvez, junto con otros investigadores del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de València, ha publicado el artículo "Primera cita de Pelobates cultripes en el Parque Natural de la Albufera de Valencia desde 1995". En este trabajo se describe el redescubrimiento de la especie gracias al hallazgo sus larvas (renacuajos) en una "mallada", puntos de aguas temporales que se forman en las dunas de la franja litoral de l'Albufera, muy a menudo salobres. Las casuísticas de este hallazgo hacen pensar que es fruto de una colonización desde dentro del propio ambiente de aguas temporales dunares, porque la mallada donde fueron localizadas las larvas fue restaurada en 1998, tres años después de las anteriores citas de Pelobates cultripes.

Si queréis consultar su trabajo podéis acceder a la sección correspondiente al volumen 29(1) del BAHE en la web de la Asociación Herpetológica Española o bien hacer clic encima de las siguientes líneas:
Gálvez, Á., Olmo, C., Alambriga, I., de Manuel, B., Armengol, X. 2018. Primera cita de Pelobates cultripes en el Parque Natural de l'Albufera de Valencia desde 1995. Boletín de la Asociación Herpetológica Española, 29(1): 157-159 (In press).